1 de August de 2012 00:01

Chasco olímpico

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¿Cómo puede explicarse el chasco en el que se cayó, a propósito de la negativa de los organizadores de las Olimpiadas de Londres, para que desfilara el economista Correa junto con la delegación de atletas ecuatorianos? La culpa se la endilgó, claro está, al ministro de Deportes, José Francisco Cevallos, quien no debe ser muy versado en asuntos de protocolo ni de normas internacionales que rigen a tales eventos, pero de pronto se ha sugerido que pudo haber otra causa, muy de casa adentro y ya vinculada con las elecciones de febrero del año 2013.

Parece verosímil que Cevallos – el popular arquero al que llegó a conocerse como ‘las manos del Ecuador’, por sus prodigiosas atajadas cuando los dramáticos ‘penales’ que bloqueara no hace muchos años – tuviera el anhelo de lograr que Correa se luciera, particularmente ahora cuando el nombre del guardavallas se ha sugerido como compañero del binomio, en calidad de aspirante a la Vicepresidencia.

Inconmovible el actual Segundo Mandatario, Lenín Moreno, en su decisión de “descansar de la política y dejar que el pueblo también descanse”, según las palabras. Resulta notable el grande número de quienes aspiran, según los rumores preelectoreros, a llenar el sitio vacante.

Durante el breve lapso del fin de semana, han “sonado” otros nombres de presuntos compañeros de fórmula en la papeleta electoral. Así, por ejemplo, la ubicua ministra Doris Solís, y la talentosa también ministra del Patrimonio, María Fernanda Espinosa.

Y todavía otros nombres expectantes serían los del presidente de la legislatura, Fernando Cordero; el asambleísta Rolando Panchana; el asambleísta dirigente indígena, Pedro de la Cruz y el actual personero del IESS, economista Ramiro González, antiguo y fervoroso militante de Izquierda Democrática y ahora virtual dueño de una propia agrupación política. Nadie tiene la llave para descubrir las intenciones de tan conspicuos políticos, pero tampoco se necesita de excesiva penetración para adivinar que el interesante supuesto de tantos fervores, lo constituye la hipótesis de que el economista Correa sería el triunfador de febrero del 2013.

Más allá de encuestas y sondeos, unos más sesgados que otros, hasta ahora es bastante probable que ocurra, pero tampoco debe olvidarse de lo que sucediera cuando la consulta popular del 2012, de donde emergió una suerte de ‘empate técnico’ entre las tesis que auspiciaba el Gobierno y las que sustentaban sus opositores. Qué haya sucedido desde entonces y cómo haya impactado en la voluble preferencia de los electores, es un misterio a cuyo esclarecimiento debería aplicarse toda la sutileza y la experiencia de una ciudadanía muy cambiante. Uno de los factores claves será la determinación de quiénes han de completar la fórmula de los binomios para la codiciada Vicepresidencia, que ha cobrado significación luego del trabajo de Lenín Moreno.

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