Dimitri Barreto P.

Capos en Ecuador

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Los comensales compartían bebidas calientes y panecillos en las mesas del restaurante del norte de Quito hasta que, como lo habían ensayado desde hace meses, se levantaron y redujeron al extranjero, quien, rodeado, pidió que prepararan un sánduche para su acompañante. La captura del entonces cabecilla del cartel del Norte del Valle, en abril del 2010, era solo una página en la historia del narcotráfico en esa isla de paz llamada Ecuador.

Veintiún años atrás, a pesar de una cirugía plástica y de lentes de contacto de color, Evaristo Porras, considerado uno de los líderes del cartel de Medellín, era capturado en Ecuador y deportado a Colombia, un año después de que los presos del Tena, en la amazónica Napo, tuvieran que ser reubicados al camal por el violento ataque con pólvora que liberó a Pablo Escobar, líder del cartel de Medellín, y a otros capos, llevados a la prisión con una identidad falsa. La coca llegaba de Bolivia y Escobar buscaba lugar para un laboratorio en el país.

La detención durante el verano del 2012 del hermano de los ‘jefes’ de Los Rastrojos en un conjunto residencial del valle de Quito solo ratificó que Ecuador está en el mapa.

Y no es noticia de hoy. Ecuador se encuentra entre los dos mayores productores de cocaína del planeta: Colombia (tiene 146 139 hectáreas de hoja de coca) y Perú (43 900 hectáreas). ¿Los mayores? Según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen, hay 213 000 hectáreas de hoja de coca en los Andes, la única región donde se produce.

No. Los capos no hacen turismo en Ecuador; aquí hallaron terreno para tráfico, producción, lavado, consumo. ¿Y los carteles mexicanos? Bueno, México tiene la historia de narcotráfico más larga de la región desde 1920, y en estos 15 años sus carteles han tomado control de las rutas desde América del Sur, con una economía de guerra tal que ahora son los capos no solo de los productores, sino de los mercados de la droga en EE.UU. y en Europa. La negación, barrer bajo la alfombra esa infiltración, solo sirve a los carteles y rompe a la llamada isla de paz.