Gerardo Villacreces Carbo

¿Abrazo digital?

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Sábado 17 de octubre 2020

Andy Stalman con acierto reflexiona que, ‘el fuego de la antigüedad, es ahora la internet’, dice que el patio de la escuela es hoy una red social.
La tierra es pequeña si la comparamos con el universo; pero hay otro nuevo en imparable formación y evolución, llamado internet, quizás infinito en su capacidad y alcance, y cuyo horizonte no lo vemos ni logramos entender del todo.

Así en una red social cada uno a su manera, ve y se sabe visto con su mejor cara y disimula sus defectos, que todos tenemos, dándose una suerte de vitrina abierta 24/7 - en la cual los talentosos cuidan los detalles – pero llevando todos implícitamente de alguna manera, una natural falta de aceptación propia fruto de la inseguridad y sentido de protección. Por supuesto que, en redes quedan enredadas las publicaciones dadas, las mismas que son un referente de lo que pensamos, y da una idea del tipo de persona que somos.

El fuego constituyó para el hombre hace miles de años, el lugar alrededor del cual, se juntaba la tribu no solamente para abrigarse y alimentarse, sino sobre todo para comunicarse y sentirse parte del grupo; siendo así ‘el nuevo fuego es la internet’ alrededor del cual gira con o sin pandemia, pero cual pandemia, la mayoría de la humanidad.

Parecería ser que la internet es un nuevo universo desconocido, en el cual la humanidad se zambulló por la fuerza de la gravedad social, ya que si no estás conectado, simplemente no existes. A través de esta “inter”minable vía láctea digital, los tiempos y distancias tomaron nuevas formas y dimensiones, rompiendo las reglas vigentes en el mundo off, y dejaron de ser obstáculos y diferentes, es decir se logró juntar mediante un click el tiempo y la distancia; esta invención acaso la más relevante del siglo XX, ha generado una nueva y probablemente incurable adicción, de la que nadie se salva, ni curiosamente quiere escapar, y que pocos están conscientes, ya que la importancia y dependencia del celular es ahora mucho mayor, y me atrevería a suponer amable lector (a) que, su teléfono en este momento (salvo que lo esté cargando) debe estar a no menos de 90 cms. de usted, si es que no lo tiene en su mano, cierto? Esta nueva adicción, en realidad no es al móvil, ni a la internet, sino más bien a la capacidad de comunicación, contenido e información que obtenemos de éstos, sin perjuicio de los “secretos” que puede guardar cual cajita fuerte el móvil, consecuentemente cabe reflexionar, cómo nos podemos quejar si los niños y jóvenes pasan atados a su celular, si los adultos hacemos lo mismo?
Sin duda la internet es muy útil, incluso en ciertos casos nos puede salvar la vida; pero también nos puede disminuir vida, por la desmedida absorción de tiempo en temas inútiles. En buena hora y pese a su inmensa penetración, no ha logrado superar ni de lejos, la incomparable emoción y conexión que surge del afecto sincero, cuando damos o recibimos físicamente algo tan simple, tan humano y tan maravilloso, como un abrazo.