9 de marzo de 2019 00:00

Milena Luna, de 15 años, conquistó la cima del Aconcagua

Milena Luna con parte de la expedición que acudió al Aconcagua. Foto: Archivo particular

Milena Luna (centro), con parte de la expedición que acudió al Aconcagua. Foto: Archivo particular

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Redacción Deportes  (D)

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Hace dos años, Milena Luna inició la aventura de escalar montañas. A sus 15 años, junto al Team Pro Ecuador, alcanzó la cima del Aconcagua, convirtiéndose en la primera adolescente latinoamericana en lograr esta hazaña.

Ella es la menor de tres hermanas, por ello suele pasar mayor tiempo con su padre, Andrés Luna, quien la motivó a incursionar en este deporte.
Antes de quedar atrapada por la montaña, sus fines de semana y tiempo libre los pasaba en casa frente al televisor o navegando en la Web. Sus pri­meros entrenamientos fueron duros y difíciles, pero con el pasar de los días se acostumbró a ello.

El Aconcagua es la montaña más alta del continente, se ­ubica en la provincia de Mendoza, Argentina, a una altitud de 6 962 metros. Rafael Martínez, entrenador de Team Pro, recuerda que en agosto del año pasado hicieron la expedición a la Cordillera Blanca en Perú, y fue en esa travesía que le impactó la destreza y habilidad de Milena, por lo que le propuso ascender el coloso sudamericano.

En ocho ocasiones que Martínez ascendió el Aconcagua, esta fue la primera vez que guió a una menor de edad. “Ella se integró al equipo junto a su padre para coronar montañas sencillas, y en este tiempo ha tenido una evolución importante, siempre se destaca en el grupo. Es tímida, pero la más representativa del equipo, por su actitud”, comentó el entrenador.

La noche del 17 de febrero iniciaron el ascenso a la cima, desde el campamento dos. Un integrante del equipo se descompensó; a Milena le entró la desconfianza y no quiso subir la cumbre. En ese momento, los otros integrantes de Team Pro analizaron la situación y las condiciones climáticas y la animaron a seguir.

La joven montañista recuerda que cuando estuvo en las faldas del Aconcagua se llenó de confianza y tenía la convicción que sería fácil subir, pero en el último campamento, el cansancio la consumió. “Me faltaba el oxígeno, el frío me atormentó, nos encontrábamos a 42 grados centígrados bajo cero. Pensé que no podía, pero no me dejé vencer y seguí hasta la cumbre”, relató.

Al pisar la cima del Aconcagua se olvidó de la fatiga. El cansancio desapareció y su recompensa fue mirar, desde el llamado ‘Techo de América’, la belleza de la cordillera de Los Andes. La expedición duró 12 días; en el séptimo día, los cinco montañistas ecuatorianos llegaron a la cumbre.

El cumpleaños número 15 de Milena fue en noviembre, y su padre pensó que el mejor regalo para ella sería el viaje al Aconcagua.

Esta fue la primera escalada de ella sin la compañía de su padre. Andrés tuvo previsto viajar con su hija, pero se lesionó el tobillo. Milena, al enterarse que su padre no la acompañaría se sintió insegura, pero luego con se dio cuenta que sus compañeros y entrenador estarían allí para apoyarla en todo momento.

“A mis hijas suelo regalarles un viaje en lugar de organizar una fiesta, como se acostumbra al cumplir 15 años. A Milena quise regalarle algo especial”, dijo Andrés Luna.

Karla Castro, madre de Milena, pensó que era una locura que vaya sola al Aconcagua, pero luego de cumplir con el objetivo se sorprendió por la hazaña que logró y porque vio cómo su pequeña aprendió a madurar.
En su equipo ella es la única mujer, pero no siente que haya diferencias por su edad o por su género.

Con una pijama térmica y estampada, Milena, a los 13 años, escaló su primer cerro, el Imbabura. No pudieron hacer cumbre porque aquel día granizó y por su inadecuada vestimenta tuvieron que regresar. Pese al frío, le gustó sentir la adrenalina de estar en las alturas. “Yo pensé que era algo fácil, subir y bajar y de allí a la casa, por eso fui en pijama. Nunca pensé que pudiera haber una tormenta”.

Esta experiencia le sirvió para entender que debía preparase de mejor manera con su indumentaria, un equipo de montaña adecuado y en la alimentación. Dejó de consumir comida chatarra, que era parte de su dieta habitual.
Milena siente que tras su hazaña puede inspirar a más jóvenes de su edad a cumplir sus sueños, como ella lo hizo.

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