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La justicia ecuatoriana ratificó este jueves 29 de octubre de 2026 la inocencia de ocho pescadores acusados de colaborar con el crimen organizado, tras resolverse la situación jurídica de estos tripulantes de un barco en el Pacífico que resultó interceptado y bombardeado durante maniobras militares extranjeras. De acuerdo con el dictamen judicial emitido en la causa, no se encontraron elementos probatorios que vinculen a los navegantes con el tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, según reportó la agencia EFE.
La decisión de la corte descartó los cargos por asociación ilícita y cuestionó el proceso.
Según EFE, el juez a cargo del tribunal declaró inocentes a los procesados al constatar la ausencia de sustento acusatorio y llamó la atención al fiscal de la causa por abrir una causa penal carente de evidencias concretas, situación que implicó desembolsos de recursos para el Estado, según detalló el defensor Juan Alvia.
El grupo absuelto conformaba parte de la dotación de la nave Don Rufo, embarcación que terminó hundida el pasado 8 de septiembre tras una incursión de uniformados estadounidenses efectuada en coordinación con autoridades locales en el marco de patrullajes ejecutados entre el 28 de agosto y el 16 de septiembre, según reportó EFE.
El grupo de marineros no fue capturado durante el incidente inicial contra la embarcación mayor.
Los ocho ciudadanos salieron del navío nodriza en lanchas de menor calado momentos antes del ataque armado y permanecieron a la deriva hasta que patrullas navales ecuatorianas los ubicaron dos jornadas más tarde para ponerlos bajo custodia policial.
En esa misma intervención marítima se identificó a un tripulante adicional que no acudió a las convocatorias y será procesado bajo un expediente individual, según indicó EFE, junto a un adolescente que aguarda la definición de la fecha para su respectiva audiencia, mientras que otros seis compañeros del mismo barco habían recibido libertad plena previamente sin enfrentar cargos al arribar al puerto de Manta.
Los reportes del Comando Sur sindicaban a los barcos de abastecer a lanchas rápidas.
Los antecedentes operacionales remitidos por el Comando Sur de Estados Unidos señalaban que la nave destruida formaba parte de una flota de ocho barcos que supuestamente funcionaban como plataformas flotantes de suministro de carburante para embarcaciones con cargamentos de droga hacia el norte del continente.
Con base en esos informes, a los ocupantes se les pretendió vincular con la organización delictiva Los Choneros, banda conectada con el Cartel de Sinaloa y clasificada como grupo terrorista por el gobierno norteamericano, sin que tales sospechas fueran sustentadas en la audiencia, según EFE.
Los expedientes tramitados revelan un patrón de sentencias ratificatorias de inocencia.
Durante la etapa de juicio, el fiscal no incorporó elemento probatorio alguno remitido por los destacamentos estadounidenses que demostrara la comisión de delitos por parte de los pescadores, según EFE.
Una situación procesal idéntica benefició a inicios de octubre a otros 32 tripulantes pertenecientes a dos naves intervenidas en similares condiciones, mientras la defensa espera un fallo favorable para 46 navegantes adicionales de otras dos embarcaciones cuyo juzgamiento fue pospuesto para el próximo 4 de noviembre.