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Los fugitivos buscan llegar a tierras venezolanas para mutar su identidad

Los prófugos de crímenes o hechos violentos siguen una ruta ya establecida para escapar de la jurisdicción ecuatoriana. El ‘viaje’ empieza por Colombia. Foto: Vicente Costales/ El Comercio


El tiempo se acorta. La Policía tiene pocos días más para capturar a Germán Cáceres. Caso contrario el comandante General, Fausto Salinas, podría ser separado de su cargo y todo el Alto Mando institucional lo acompañaría.

Por eso, los bloques de búsqueda se han intensificado desde la advertencia presidencial, el viernes pasado. Un alto oficial de la Policía conversó con este Diario y aseveró que lo buscan “por cielo, mar y tierra”. Hasta el domingo no tenían certeza de su ubicación; se manejan dos hipótesis. Una de esas, y la más grave, es que ya haya salido del país.

Para los agentes de Inteligencia, esta alerta se encendió apenas horas después de la emisión de la boleta de captura.

¿Es posible que Cáceres haya cruzado la frontera?

Agentes expertos en búsqueda de fugitivos dicen que sí. Ellos han detectado durante los últimos años que los prófugos de crímenes o hechos violentos siguen una ruta ya establecida para escapar de la jurisdicción ecuatoriana.

Esa travesía empieza en Colombia. Por su cercanía con Ecuador, se vuelve el punto más accesible. Pero el cruce a esa nación lo realizan por trochas o zonas con un bajo control policial. Entre esos sitios están San Lorenzo, en Esmeraldas, y Lago Agrio, en Sucumbíos.

En el primer caso, los fugitivos buscan llegar a Tumaco, una localidad colombiana en Nariño, donde impera el crimen organizado y disidencias de las FARC.

Allí existen células que ayudan a los prófugos a esconderse y movilizarlos hasta el norte del país. En cambio, los que pasan por Sucumbíos se dirigen a la Hormiga, otra localidad colombiana en el departamento del Putumayo. Allí también hay células que ayudan a los fugitivos con la misma logística.

En los dos casos, las bandas o colaboradores les indican que deben llegar a Venezuela. En ese país pueden cambiarse fácilmente la identidad. Los agentes de búsqueda señalan que en ese país existen estructuras que se dedican a la emisión de pasaportes y visas falsas.

Antes de llegar a este punto, las investigaciones determinan que en Ecuador y en Colombia los fugitivos ya cambian su aspecto. Se colocan pelucas, gafas, se pintan el cabello o se ponen implantes de barbas.

Toda modificación confunde a los policías y militares que están en esas zonas. “Por eso es tan difícil localizarles en las fronteras. Cuando pasan por los controles, su identidad física casi ha desaparecido”, comenta un oficial de la Policía Judicial.

Todos estos datos los conocen porque han compartido informes con los agentes colombianos. El cruce de información ha develado la presencia de fugitivos ecuatorianos en ese país.

Ese es el caso de Luis H., principal sospechoso del femicidio de su esposa Lizbeth Baquerizo. El asesinato se perpetró en diciembre de 2020, en Guayaquil.

Los agentes detectaron movimientos del implicado en territorio colombiano, pero hasta el momento permanece prófugo.

Al igual que Cáceres, este hombre también es requerido por la justicia.Lo mismo ocurrió con la principal sospechosa de la muerte de Doménica Ortiz, una joven universitaria que falleció tras un accidente de tránsito.

La presunta responsable del incidente se fugó por tierra y el último registro indicó que se movía por territorio colombiano. Para los agentes, los fugitivos buscan llegar a Venezuela para concretar su ruta de escape.

Con la obtención de identidades falsas pueden viajar a las islas del Caribe, en donde la jurisdicción de Ameripol se debilita. Además, se conoce que en esos estados la búsqueda de sospechosos es débil. Pero, para atravesar todo este trayecto, los prófugos necesitan altas sumas de dinero.

Por eso, una de las acciones que han ejecutado en el caso de Cáceres es restringir todas sus cuentas bancarias. También tienen monitoreadas las transacciones de su familia y amigos.

La idea es que no tenga acceso a dinero alguno y se entregue voluntariamente. Por otra parte, confían en sus pares de Colombia para rastrear al teniente.

Viáticos

USD 20 000 es el valor estimado que necesitan los prófugos de la justicia para salir del Ecuador, atravesar Colombia y llegar a Venezuela para cambiar de identidad.

Situación

El pasado viernes 23 de septiembre, el presidente Guillermo Lasso dijo en cadena nacional que daba plazo de una semana a Fausto Salinas para dar resultados sobre la búsqueda de Germán Cáceres.

En el rastreo se trabaja junto con la Ameripol, que en este 2022 puso en funcionamiento la Red de Equipos de Búsqueda Activa de Fugitivos - Red Anfast.

De acuerdo con la organización InSight Crime, las fronteras con Colombia y Perú son puntos críticos para las autoridades de los tres países.

Las rutas de contrabando funcionan también para movilizar fugitivos en zonas controladas por organizaciones como los Comandos de Frontera (CDF) o el Frente Carolina Ramírez, en el norte ecuatoriano, y Los Pollos o Injertos del Norte, en el sur.


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