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‘No olviden a los 3 hijos de Álex Quiñónez’, dice la madre del atleta

Ana Quiñónez, madre de Álex Quiñónez llora el asesinato de su hijo durante una ceremonia en Esmeraldas. Foto: Manuel González para EL COMERCIO

“¡Álex, Álex…!”, coreaban al unísono los vecinos del velocista ecuatoriano Álex Quiñónez, al observar el ataúd del atleta asesinado la noche del viernes 22 de octubre, en la manzana 431 de Colinas de la Florida, noroeste de Guayaquil.

A los gritos se sumaron los aplausos, el llanto y la ira de Ana Quiñónez, madre de Álex, quien no oculta su dolor y resentimiento en contra de aquellos que, a su criterio, “dejaron solo” a su hijo.

Ella entre lágrimas observaba cómo llevaban el ataúd de su hijo, desde la casa, ubicada en el barrio La Guacharaca, hasta la iglesia La Anunciación, en Esmeraldas.

Familiares y allegados de Álex Quiñónez se despiden del atleta olímpico. Foto: Manuel González para EL COMERCIO

La mujer lamentó que el Estado le haya quitado a su hijo el sueldo mensual que recibía como deportista de alto rendimiento. Esto afectó la economía de la familia. “Hasta el sueldo se lo quitaron (….) ¿cómo cree que se puede sentir un muchacho? ”, se preguntó con molestia la afligida madre. Repetía una y otra vez: “Por favor, no olviden a los tres hijos de Álex Quiñónez”.

Familiares y allegados de Álex Quiñónez lloran junto a su ataúd. Foto: Manuel González para EL COMERCIO
Familiares y allegados de Álex Quiñónez lloran junto a su ataúd. Foto: Manuel González para EL COMERCIO

La esposa del velocista, Vianka Castillo, ahora tiene la responsabilidad de criar sola a sus tres hijos.

Durante todo el sepelio se aferró al cuerpo de su pareja, y -en medio de un silencio conmovedor- lloraba, tocaba con ternura el ataúd y recibía muestras de solidaridad de los acompañantes al sepelio.

Niños encabezan la caravana para la velación de los restos de Álex Quiñónez, en Esmeraldas. Foto: Manuel González para EL COMERCIO

En la tarde, el sepelio se movió al estadio Folke Anderson, de la ciudad que en 1989 vio nacer al hombre que logró ubicarse como el séptimo más rápido del mundo en los 100 metros planos.

En los exteriores del estadio, dirigentes deportivos esperaban el cuerpo de Quiñónez, para rendirle homenaje con una capilla ardiente junto a la cancha de fútbol, en donde también existe una pista donde en su juventud entrenaba el esmeraldeño.

La caravana para acompañar a los restos de Álex Quiñónez atraviesa las calles de Esmeraldas. Foto: Manuel González para EL COMERCIO

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