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El agua que cae sobre Quito no permanece únicamente en calles y avenidas. Parte recorre laderas y quebradas y, durante ese trayecto, puede arrastrar lodo, sedimentos y basura. Las fuertes lluvias del domingo 4 de octubre dejaron una muestra de ese recorrido en el sur de la ciudad y abrieron otra vez la discusión sobre las condiciones de estos cauces durante la época lluviosa.
Las estructuras que Epmaps revisó antes de las últimas precipitaciones estaban libres de basura y escombros, según Ernesto Fonseca, subgerente de Saneamiento de la empresa.
La Empresa de Agua Potable de Quito opera y mantiene 146 infraestructuras ubicadas en 105 quebradas del Distrito Metropolitano.
De ese conjunto, 62 estructuras de captación están distribuidas en 34 quebradas de las laderas del Pichincha.
Las inspecciones se realizan con vuelos de drones para identificar sedimentos y basura en las estructuras.
El estado encontrado durante una revisión puede cambiar con una nueva precipitación.
Fonseca explicó que el agua arrastra basura y otros materiales durante su recorrido. Estos elementos pueden llegar hasta las estructuras de captación y acumularse en las rejillas de protección ubicadas antes de los colectores.
Las condiciones registradas antes de una lluvia, por tanto, pueden variar durante o después de una precipitación.
El domingo 4 de octubre, uno de los 112 puntos priorizados presentó problemas. Los demás no registraron inconvenientes durante esa jornada, según Alexis Jarrín, director del Centro de Operaciones de Emergencia del Distrito Metropolitano de Quito.
En Buenaventura de Chillogallo, al sur de Quito, lodo y sedimentos descendieron desde la parte alta de una microcuenca y llegaron hasta una vía.
La inspección del lugar identificó pérdida de cobertura vegetal y suelo expuesto en la parte alta. La precipitación favoreció el transporte del material hacia las zonas inferiores.
El volumen de agua y sedimentos superó la capacidad del drenaje existente.
Los equipos inspeccionaron ocho viviendas después de lo ocurrido. Una registró afectaciones y allí residía una familia de cuatro personas.
Después de la emergencia, Epmmop retiró el material acumulado en la vía y Epmaps revisó los drenajes del sector.
Quito identifica 321 barrios con susceptibilidad alta o moderada a inundaciones y movimientos en masa.
Desde junio, el Municipio registra 1 866 intervenciones en quebradas cercanas a viviendas como parte de la preparación para la época lluviosa.
Las emergencias de las últimas semanas también se distribuyeron de forma distinta entre sectores de la ciudad. Entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre, el COE contabilizó 75 casos.
Eugenio Espejo registró 29 emergencias; Eloy Alfaro, 11; y La Delicia, ocho. En conjunto, estas tres administraciones zonales concentraron el 64% de los casos.
David Benavides, director de la Escuela de Gestión de Riesgos, explicó que el riesgo no depende únicamente de una amenaza natural. Entre los elementos que intervienen mencionó las condiciones del territorio, la infraestructura, la cobertura vegetal y el suelo.
También señaló que la capacidad de respuesta ante una emergencia no equivale a una capacidad suficiente de prevención.
En Buenaventura, la inspección identificó pérdida de cobertura vegetal y suelo expuesto en la parte alta de la microcuenca. Durante la precipitación, el agua transportó lodo y sedimentos hacia la vía.
Benavides plantea que la gestión del riesgo también requiere planificación territorial, protección de quebradas y vegetación, mantenimiento del drenaje, infraestructura y participación comunitaria.
Epmaps mantiene inspecciones sobre las 146 infraestructuras que opera en 105 quebradas. A esto se suma el seguimiento de 112 quebradas y ríos priorizados durante la época lluviosa.
Las revisiones permiten identificar acumulaciones de material en las estructuras. Fonseca explicó que una nueva precipitación puede transportar basura, sedimentos y otros elementos por los cauces.
El 4 de octubre, uno de los puntos priorizados presentó problemas. En Buenaventura de Chillogallo, el agua movilizó lodo y sedimentos desde la parte alta de una microcuenca hasta una vía.
Epmaps opera y mantiene 146 infraestructuras ubicadas en 105 quebradas del Distrito Metropolitano.
Contexto: De ese total, 62 estructuras de captación están distribuidas en 34 quebradas de las laderas del Pichincha.
La empresa realiza inspecciones con vuelos de drones para identificar sedimentos y basura.
Contexto: Las revisiones permiten detectar acumulaciones de material en las estructuras de captación y sus rejillas de protección.
Una nueva lluvia puede arrastrar basura, sedimentos y otros materiales hacia las estructuras de captación.
Contexto: Ernesto Fonseca explicó que estos elementos pueden acumularse en las rejillas ubicadas antes de los colectores. Por eso, las condiciones pueden cambiar durante o después de una precipitación.
Quito mantiene 112 quebradas y ríos priorizados para seguimiento.
Contexto: Durante la lluvia del 4 de octubre, uno de esos puntos presentó problemas. Los demás no registraron inconvenientes, según Alexis Jarrín.
Lodo y sedimentos descendieron desde la parte alta de una microcuenca y llegaron hasta una vía.
Contexto: La inspección identificó pérdida de cobertura vegetal y suelo expuesto. El volumen de agua y sedimentos superó la capacidad del drenaje existente.
Los equipos inspeccionaron ocho viviendas y encontraron afectaciones en una.
Contexto: En esa vivienda residía una familia de cuatro personas. Después de la emergencia, Epmmop retiró el material de la vía y Epmaps revisó los drenajes.
Quito identifica 321 barrios con susceptibilidad alta o moderada.
Contexto: Desde junio, el Municipio registra 1 866 intervenciones en quebradas cercanas a viviendas como preparación para la época lluviosa.
Eugenio Espejo, Eloy Alfaro y La Delicia concentraron el 64% de las emergencias registradas.
Contexto: El COE contabilizó 75 casos. Eugenio Espejo registró 29, Eloy Alfaro 11 y La Delicia ocho.
El riesgo también depende de las condiciones del territorio, la infraestructura, la cobertura vegetal y el suelo.
Contexto: David Benavides señaló que la prevención requiere planificación territorial, protección de quebradas y vegetación, mantenimiento del drenaje, infraestructura y participación comunitaria.