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Quito registra el doble de peleas callejeras que Guayaquil

Las agresiones se dan, sobre todo, en lugares de gran afluencia y donde hay más comerciantes informales. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Pelear: combatir con armas o solo de palabra. Ese es el significado que da la Real Academia Española a esta acción que cada vez es más común en el espacio público de Quito.

Las cifras que maneja el ECU-911 sobre las riñas y escándalos muestran que las personas que viven en la capital son menos tolerantes y que una parte de sus habitantes encuentra en la violencia una salida para resolver conflictos.

Entre enero y el 20 de octubre de este año, la entidad registró 65 104 emergencias relacionadas a este tema, solo en Quito. Es más del doble de las que ocurren en Guayaquil (28 261), pese a que ambas ciudades tienen un número parejo de habitantes.

Las cifras muestran detalles sorprendentes, como por ejemplo que en Quito hay cuatro veces más escándalos en espacios públicos que en Guayaquil, casi el triple de agresiones a personas y cinco veces más agresiones verbales.

Pero la cifra más alarmante es la cantidad de agresiones físicas. Mientras en Guayaquil se registraron 14, en Quito hubo 586, es decir, por cada pelea en la ciudad costera ocurrieron 41 en la capital.

Los registros señalan a cinco sectores donde este tipo de eventos ocurren con más frecuencia: Iñaquito, La Ferroviaria, Solanda, Chimbacalle y La Magdalena. Además, el mayor número de encontrones ocurren en diciembre, cuando las ventas ambulantes se disparan en la urbe debido a las celebraciones de Navidad y Año Viejo. También hay picos en febrero, por el Día del Amor.

El Cuerpo de Agentes Metropolitano es el encargado de mantener el orden en el espacio público. La entidad indicó que si el personal que realiza su trabajo en calles, parques, plazas o en el transporte municipal presencia una riña, lo que hace es mediar y si existen agresiones mayores, con armas blancas por ejemplo, solicita apoyo a la Policía Nacional.

Ellos llevan un registro de las disuasiones que han realizado y de los involucrados. Entre enero y octubre de este año, hicieron 385 intervenciones en las que se vieron involucradas 12 698 personas.

Varios de esos altercados fueron grabados en video y se han hecho virales en redes sociales. El Cuerpo de Agentes identifica las zonas complicadas, en especial cerca a centros de abastos: San Roque, Las Cuadras, Chillogallo, Nueva Aurora y estación del trolebús El Recreo.

La Agencia Metropolitana de Control, AMC, es la que se encarga de sancionar a quienes realicen actividades económicas sin permiso en el espacio público. El año pasado sancionaron con USD 200 a 19 personas; en lo que va de 2021, suman 245 infractores. La entidad indicó que se debe tomar en cuenta que en 2020, debido a la pandemia y al confinamiento, los controles estaban más centrados en las medidas de bioseguridad.

Al listado anterior de zonas conflictivas, esta agencia suma otras: el Centro Histórico, el Bulevar Naciones Unidas, El Inca, San Antonio, Cotocollao y Carapungo.

Los 16 sectores identificados por estas tres entidades como los puntos calientes donde se dan más grescas y escándalos tienen algo en común: son sitios donde hay mucha afluencia de personas y por ende de vendedores autónomos, en su mayoría no regularizados.

No hay una cifra actualizada sobre cuántos vendedores de ese tipo hay en Quito, pero en el último censo de 2018 había 8 553 comerciantes (entre regularizados y no regularizados), ubicados en las parroquias urbanas. En 2019 se contabilizó a los que trabajan en la zona rural y sumaron 4 509.

Entre noviembre y enero próximo estará listo un nuevo censo, pero se calcula que debido a la crisis provocada por la pandemia y a la migración, la informalidad se ha quintuplicado. Las cifras las da Pablo Hernández, director de Comercio Autónomo de la Agencia Distrital de Comercio.

Según él, las grescas se deben básicamente al trabajo desordenado, por lo que la regularización es clave. Así se garantizaría el orden y la convivencia sería más manejable.

Hernández asegura que la actual administración se encuentra trabajando en un proceso para que todas las personas que en el momento laboran en el espacio público puedan regularizarse, capacitarse, cumplir normativas y trabajar con seguridad. Pero advierte que hay pugnas de poder y personas a las que les conviene que la informalidad se mantenga, por ejemplo, a quienes viven del contrabando.

Paralelamente, el Municipio lleva a cabo ahora un plan de reubicación, como medida de emergencia, en el centro comercial La Merced. Además, hay 686 vacantes en los 54 mercados de todo el Distrito. También se está proponiendo ubicar unos 600 comerciantes en un predio en la av Pichincha, en La Marín.

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