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Las fuertes lluvias de octubre de 2026 provocaron inundaciones, acumulaciones de granizo y problemas de movilidad en distintos sectores de Quito. El temporal también afectó al transporte subterráneo: dos estaciones del Metro registraron ingresos de agua en cuatro días y el sistema modificó sus recorridos. Los episodios ocurrieron durante la transición hacia la época lluviosa, mientras la ciudad enfrenta la posibilidad de nuevas precipitaciones intensas.
El domingo 4 de octubre de 2026, una fuerte lluvia provocó la acumulación de agua en el primer subsuelo de la estación El Labrador, ubicada en la avenida Amazonas e Isaac Albéniz, al norte de Quito.
La Empresa Metropolitana Metro de Quito cerró el acceso a esa parada y limitó la circulación de trenes al tramo Quitumbe–Jipijapa.
Más de 30 funcionarios municipales, personal del Cuerpo de Bomberos de Quito, agentes metropolitanos y trabajadores de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) participaron en las tareas para evacuar el agua.
Epmaps trasladó un hidrosuccionador y otros equipos de limpieza hasta las instalaciones.
Según el Municipio, los trenes y los sistemas de telecomunicaciones, señalización ferroviaria y energización no registraron afectaciones.
El miércoles 7 de octubre, otra tormenta provocó el ingreso de agua y fragmentos de granizo desde la superficie hacia la estación La Pradera.
Ante esta situación, el Metro restringió inicialmente la circulación de trenes al tramo Quitumbe–Alameda.
El sistema restableció la circulación entre Quitumbe y El Labrador aproximadamente una hora después de la restricción inicial, según Matías Pérez, director de Supervisión Técnica de Equipos del Metro de Quito.
La estación La Pradera permaneció cerrada durante el resto del miércoles. Las brigadas técnicas retiraron el hielo, limpiaron las instalaciones y revisaron la infraestructura para proteger los sistemas mecánicos y electrónicos.
Durante ese período, los pasajeros podían utilizar la estación Carolina como alternativa para llegar al sector de La Pradera.
A las 05:30 del jueves 8 de octubre, la empresa confirmó que todas las estaciones y accesos estaban habilitados. Los trenes retomaron sus recorridos habituales entre Quitumbe y El Labrador.
Pérez explicó que el sistema transporta aproximadamente 217 000 pasajeros diarios. La empresa continúa con el análisis de los datos para determinar cuántos viajes sufrieron afectaciones durante las emergencias del 4 y 7 de octubre.
El funcionario señaló que los domingos registran una menor afluencia de usuarios. También indicó que La Pradera figura entre las estaciones con menor demanda de las 15 que integran la línea.
Con base en esas condiciones, el Metro consideró que las restricciones tuvieron un impacto limitado en el volumen de pasajeros.
El domingo 4 de octubre, las precipitaciones también inundaron pasos deprimidos de las avenidas 10 de Agosto, de la Prensa, Amazonas y Mariscal Sucre.
En La Planada, cerca de El Condado, un bus de transporte público con pasajeros quedó atrapado por la acumulación de agua. Otros dos vehículos también sufrieron afectaciones.
El miércoles 7 de octubre, el granizo cubrió varias calles del norte de la capital. Según el alcalde Pabel Muñoz, el hielo alcanzó espesores de hasta 35 centímetros en algunos puntos y obstruyó sumideros.
El experto en hidrología y clima Bolívar Erazo explicó que Quito atraviesa la transición hacia la época lluviosa, un período que favorece la formación de tormentas intensas.
También señaló que las condiciones asociadas con El Niño podrían contribuir a una mayor inestabilidad atmosférica, aunque eso no permite atribuir directamente las precipitaciones recientes a ese fenómeno.
David Benavides, docente coordinador de la Escuela de Riesgos y Desastres de la Universidad Internacional del Ecuador, explicó la importancia de evaluar la vulnerabilidad de la infraestructura y considerar distintos escenarios climáticos en los planes de contingencia.
Sobre la posibilidad de nuevas suspensiones durante la temporada lluviosa, Pérez reconoció que los fenómenos climáticos representan un riesgo para los sistemas de transporte subterráneo.
El funcionario señaló que el Metro analiza dos variables al evaluar estos escenarios: la posibilidad de que ocurra un evento y la probabilidad de que sus consecuencias afecten la operación.
Según su explicación, los mecanismos de prevención y actuación buscan reducir los riesgos y las consecuencias de las emergencias.
Pérez indicó que la empresa revisa y ajusta sus protocolos para responder a distintos escenarios climáticos.
También explicó que el objetivo principal consiste en restablecer el servicio lo antes posible después de adoptar las medidas necesarias para proteger a los pasajeros.
En cuanto a la continuidad de los recorridos, la empresa no ofreció una garantía de operación sin interrupciones durante futuras tormentas.
Las restricciones dependerán de las condiciones que registre el sistema ante cada emergencia y de las decisiones que adopte el Metro para proteger a los usuarios.
Pérez señaló que la empresa continuará con la revisión de sus procedimientos y mecanismos de actuación frente a los riesgos que representan las precipitaciones para la infraestructura subterránea.
Dos estaciones registraron ingresos de agua en cuatro días, lo que obligó al Metro a restringir temporalmente sus recorridos. Contexto: El domingo 4 de octubre resultó afectada la estación El Labrador y el miércoles 7, La Pradera. Las emergencias ocurrieron durante fuertes lluvias en el norte de Quito.
El agua se acumuló en el primer subsuelo de la estación y el Metro cerró temporalmente su acceso. Contexto: Los trenes circularon únicamente entre Quitumbe y Jipijapa. Más de 30 funcionarios municipales y equipos de emergencia participaron en la evacuación del agua. Según el Municipio, los trenes y los sistemas ferroviarios no sufrieron afectaciones.
Una tormenta provocó el ingreso de agua y fragmentos de granizo desde la superficie hacia la estación. Contexto: El Metro restringió inicialmente los recorridos al tramo Quitumbe–Alameda. Las brigadas retiraron el hielo, limpiaron las instalaciones y revisaron los sistemas mecánicos y electrónicos.
El 7 de octubre, el Metro restableció la circulación entre Quitumbe y El Labrador aproximadamente una hora después de la restricción inicial. Contexto: Aunque los trenes recuperaron su recorrido, La Pradera permaneció cerrada durante el resto del miércoles. Los pasajeros podían utilizar la estación Carolina como alternativa.
A las 05:30 del jueves 8 de octubre, todas las estaciones y accesos estaban habilitados. Contexto: La empresa confirmó que los trenes retomaron sus recorridos habituales entre Quitumbe y El Labrador.
El Metro todavía no determina cuántos viajes sufrieron afectaciones durante las emergencias del 4 y 7 de octubre. Contexto: Matías Pérez explicó que el sistema transporta aproximadamente 217 000 pasajeros diarios. La empresa consideró que el impacto fue limitado porque los domingos existe menor afluencia y La Pradera figura entre las estaciones con menor demanda.
Las precipitaciones intensas y la acumulación de granizo contribuyeron a las inundaciones y a la obstrucción de sumideros. Contexto: El 7 de octubre, el hielo alcanzó hasta 35 centímetros en determinados sectores, según el alcalde Pabel Muñoz. El experto Bolívar Erazo explicó que Quito atraviesa una transición hacia la época lluviosa, que favorece la formación de tormentas intensas.
No existe información suficiente para atribuir directamente las precipitaciones recientes a El Niño. Contexto: Bolívar Erazo señaló que las condiciones asociadas con ese fenómeno podrían contribuir a una mayor inestabilidad atmosférica, pero eso no demuestra una relación causal directa con las tormentas.
Sí existe la posibilidad de nuevas restricciones, pero la empresa no confirmó que ocurrirán ni garantizó una operación sin interrupciones. Contexto: Matías Pérez reconoció que los fenómenos climáticos representan riesgos para el transporte subterráneo. Las decisiones dependerán de las condiciones de cada emergencia y de las medidas necesarias para proteger a los usuarios.
La empresa revisa y ajusta sus protocolos de prevención y respuesta ante distintos escenarios climáticos. Contexto: Pérez explicó que el Metro evalúa la posibilidad de que ocurra una emergencia y sus posibles consecuencias operativas. El objetivo es reducir riesgos, proteger a los pasajeros y restablecer el servicio lo antes posible.
