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El presidente Daniel Noboa descartó el déficit de energía y eventuales suspensiones de luz en los hogares de Ecuador. Aseguró que el sistema eléctrico dispone de entre 350 y 400 megavatios (MW) adicionales frente a una demanda de entre 5 400 y 5 500 MW, al 5 de noviembre de 2026.
El pronunciamiento se produjo durante una entrevista en FM Mundo, en medio de las inquietudes por el incremento del consumo eléctrico y el comportamiento de los embalses durante el estiaje.
El Primer Mandatario atribuyó el aumento de la demanda registrado en octubre a las condiciones climáticas. Aunque aseguró que las complicaciones estaban contempladas en el Plan Nacional, especialistas advierten que la disponibilidad de lluvias, el nivel de los embalses y la generación térmica seguirán condicionando la capacidad del país para atender el consumo.
Noboa explicó que, durante las horas pico del jueves, la demanda de electricidad llegó a 5 200 MW y que el sistema estuvo “cerca del límite” debido a la conexión de las industrias consumidoras de alto y medio voltaje. Sin embargo, sostuvo que existió un excedente de 200 MW.
El Presidente atribuyó esa disponibilidad a la recuperación de generación en las centrales termoeléctricas, que permitió incorporar más de 400 MW.
También mencionó la conclusión de la central Toachi Pilatón, con 200 MW, y los mantenimientos realizados en Minas San Francisco, Coca Codo Sinclair, Paute, Agoyán y Marcel Laniado. En esta última se amplió la capacidad en 80 MW adicionales. “Se suma cerca de 1 000 MW del sector público y en el privado 1 500 adicionales”, detalló.
El aumento del consumo en octubre también estuvo relacionado con la situación climática por el estiaje. Además, el Gobierno había previsto que las industrias de los segmentos de Alto Voltaje 1 (AV1) y Alto Voltaje 2 (AV2) debían contar con un 30% de autogeneración, pero solo el 47% lo hizo. “Afectó, pero no tuvimos apagones en familias”, señaló el Presidente.
Sobre las suspensiones eléctricas registradas desde el mes pasado, Noboa indicó que respondieron a accidentes de tránsito, caída de árboles e incidentes relacionados con los percances causados por las lluvias que afectan la red eléctrica.
La demanda eléctrica de Ecuador se ubicó entre 5 400 y 5 500 MW al 5 de noviembre, según Noboa. Esta cifra está por debajo del récord de 5 634 MW registrado en julio, cuando el consumo alcanzó su nivel más alto debido al calor en la Costa.
Ese antecedente generó estimaciones de un escenario similar para noviembre y diciembre, por el incremento de las temperaturas asociado con una mayor intensidad del fenómeno de El Niño. El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-Erfen) confirmó esa previsión ayer 6 de noviembre.
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— El Comercio (@elcomerciocom) November 7, 2026
Las temperaturas elevadas impulsan el uso de ventiladores y aires acondicionados, equipos que estuvieron entre los factores que explicaron el incremento del consumo a inicios del segundo semestre.
La preocupación también se relacionó con el descenso del embalse de Mazar, una de las centrales del complejo hidroeléctrico Paute Integral. Sin embargo, las lluvias registradas han permitido alejar ese escenario, aunque todavía no existe claridad sobre cuánto tiempo se mantendrán las precipitaciones.
Fabián Jami, presidente de la Comisión de Eficiencia Energética del Colegio de Ingenieros Eléctricos de Pichincha, explica que cada año el país registra un pico de demanda eléctrica que bordea los 500 MW.
El especialista señala que las lluvias han permitido mejorar la cota de los embalses frente a octubre. No obstante, considera que las condiciones climáticas obligan a revisar y maniobrar diariamente las reservas de agua en tiempo real, con base en los registros meteorológicos.
Jami reconoce que si bien se estiman picos de consumo en noviembre y diciembre, esos no serán tan importantes como los registrados a mitad de año. Su manejo dependerá de que las lluvias en el sector de Paute se mantengan como hasta ahora.
“No es algo considerable comparado con lo que son los picos de mitad de año, lo cual se podría manejar, siempre y cuando la lluvia del sector de Paute sea como se ha presentado hasta el momento”, explica.
El especialista también advierte que será necesario seguir utilizando generación térmica durante las horas pico para sostener la demanda y recuerda que el estiaje históricamente se extiende desde octubre hasta marzo.
“No es que en diciembre ya se terminaron los problemas. El Gobierno sabe que hay déficit de generación, por eso se activan los parques térmicos y las exportaciones de Colombia“, señala.
El consultor energético Ricardo Buitrón, integrante del Consejo Consultivo de Ingenierías y Economía (CCIE), coincide en que el incremento de las lluvias ha favorecido la generación sobre todo en las centrales medianas y pequeñas. Esto ha permitido atender la demanda de días anteriores y contener la caída de los embalses.
Buitrón considera que estas condiciones podrían mantenerse si se cumplen los registros históricos del fenómeno de El Niño de 1987 y 1988. En ese período, recuerda, los caudales de las cuencas orientales no disminuyeron considerablemente.
Sin embargo, advierte que el sistema eléctrico es vulnerable a los fenómenos climáticos y que la capacidad de respuesta debe evaluarse día a día. “No tenemos la posibilidad de tener certezas más allá de unos pocos días de anticipación”, precisa.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en que el Gobierno debe impulsar paulatinamente más proyectos estatales de generación térmica. El objetivo es contar con mayor capacidad para enfrentar la presión sobre los embalses y sostener el suministro eléctrico durante los períodos de mayor demanda.
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El presidente Daniel Noboa descartó apagones en los hogares de Ecuador y aseguró que existe una oferta eléctrica superior a la demanda, con un excedente de entre 350 y 400 MW al 5 de noviembre.
Los especialistas consideran que las lluvias han favorecido la recuperación de los embalses. Sin embargo, advierten que la disponibilidad de electricidad dependerá de las condiciones climáticas y de la generación térmica durante las horas de mayor consumo.
Al 5 de noviembre de 2026, la demanda eléctrica se ubicó entre 5 400 y 5 500 MW, según Daniel Noboa. El récord registrado en el año fue de 5 634 MW, en julio.
El consumo de julio aumentó por las altas temperaturas en la Costa. El uso de ventiladores y aires acondicionados impulsó la demanda eléctrica durante ese período.
El incremento de las temperaturas puede elevar el consumo de electricidad por el mayor uso de ventiladores y aires acondicionados. Además, el comportamiento de las lluvias influye en la disponibilidad de agua para las centrales hidroeléctricas.
En octubre descendió el nivel del embalse de Mazar, lo que generó preocupación por la capacidad de generación. Las lluvias posteriores permitieron mejorar la situación, aunque los especialistas advierten que no se puede anticipar con certeza el comportamiento del sistema más allá de unos pocos días.
Daniel Noboa atribuyó la mayor disponibilidad eléctrica a la recuperación de más de 400 MW en termoeléctricas, la conclusión de Toachi Pilatón y los mantenimientos realizados en varias centrales hidroeléctricas.
El Presidente también mencionó una ampliación de 80 MW en Marcel Laniado. Además, señaló que las industrias de los segmentos AV1 y AV2 debían contar con un 30% de autogeneración para enfrentar las complicaciones previstas en el plan nacional.
El estiaje históricamente se extiende desde octubre hasta marzo. Por eso, los especialistas advierten que la situación eléctrica todavía dependerá de las lluvias y de la generación disponible.
Fabián Jami considera que los picos de noviembre y diciembre podrían manejarse si se mantienen las lluvias en el sector de Paute, aunque será necesario recurrir a la generación térmica en horas pico. Ricardo Buitrón advierte que el sistema es vulnerable a los fenómenos climáticos y que su comportamiento debe evaluarse día a día.