
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Ecuador y Canadá no solo busca facilitar el intercambio comercial entre ambos países. De concretarse su entrada en vigor, especialistas consultados consideran que el acuerdo podría traducirse en más empleo, nuevas inversiones, una mayor oferta de productos y oportunidades para pequeñas y medianas empresas que participan en las cadenas de producción.
Aunque los beneficios directos recaerían sobre los sectores exportadores, los economistas coinciden en que sus efectos alcanzarían a la población mediante un mayor dinamismo económico.
Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, explica que uno de los principales beneficios del acuerdo será la reducción de aranceles para varios productos ecuatorianos que actualmente pagan impuestos para ingresar al mercado canadiense. Esto abriría oportunidades para sectores tradicionales como flores, conservas de atún, mango y otras frutas, además de productos no tradicionales como madera, sombreros de paja toquilla, tagua, textiles y calzado. “Para elevar la exportación hay que producir más. Hay que contratar más personal”, señala Acosta Burneo.
El economista sostiene que el impacto no se limita a las empresas exportadoras, sino que también alcanza a quienes forman parte de toda la cadena productiva, desde productores y proveedores hasta empresas de transporte, logística y almacenamiento.
Otro de los efectos esperados del tratado es el fortalecimiento de las inversiones. Acosta Burneo explica que el acuerdo incorpora un capítulo destinado a brindar mayor seguridad jurídica a los inversionistas, lo que podría incentivar nuevos proyectos en Ecuador. Canadá mantiene inversiones importantes en sectores como la minería, aunque también participa en otras actividades económicas. “Cuando uno invierte es para producir y para producir se necesita contratar personal”, explica el analista.
Daniel Galefski, docente de la Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), añade que el verdadero éxito de un tratado comercial no debe medirse únicamente por el incremento de las exportaciones. “El éxito de un tratado de libre comercio no se mide únicamente por el incremento de exportaciones, sino por la capacidad de generar empleo de calidad, atraer inversión y crear oportunidades sostenibles para un mayor número de ecuatorianos”, sostiene.
Los especialistas también consideran que el tratado podría beneficiar a los consumidores mediante una mayor disponibilidad de productos importados y, en algunos casos, precios más competitivos. Galefski señala que la reducción de aranceles permitiría que algunos bienes provenientes de Canadá lleguen al país en mejores condiciones de precio. Por su parte, Fernando Larrea Estrada, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, pone como ejemplo el trigo canadiense, uno de los principales insumos que importa la industria molinera ecuatoriana. “Como somos importadores natos de trigo, el trigo canadiense ingresaría libre de aranceles”, explica.
Pese a los beneficios esperados, los especialistas coinciden en que la apertura comercial también plantea retos para algunos sectores productivos. Acosta Burneo recuerda que los acuerdos comerciales contemplan mecanismos para proteger a los sectores más sensibles mediante cronogramas de desgravación gradual, contingentes o cuotas para determinados productos. “Hay algunos productos que no se desgravan nunca; se establecen contingentes y cuotas”, explica.
Larrea Estrada considera que los pequeños productores agropecuarios podrían enfrentar una mayor competencia si ingresan al país productos importados a menores precios. Entre los sectores que podrían verse afectados menciona a los productores nacionales de trigo, cebada y maíz. “El pequeño productor agropecuario es el que más se afecta en estos casos”, advierte.
Galefski coincide en que las industrias con menor productividad o menor capacidad de adaptación enfrentarán mayores desafíos frente a la competencia internacional.
Por ello, considera necesario fortalecer la capacitación empresarial, promover la innovación e impulsar mecanismos que permitan mejorar la competitividad de las empresas ecuatorianas.
Los especialistas coinciden en que un tratado de libre comercio constituye una herramienta para ampliar oportunidades económicas, pero advierten que sus beneficios dependerán de la capacidad del país para aumentar su productividad, atraer inversiones y fortalecer la competitividad de sus sectores productivos.
El acceso preferencial al mercado canadiense podría impulsar las exportaciones ecuatorianas y generar nuevas oportunidades para trabajadores, empresas y consumidores. Sin embargo, el impacto final dependerá de cómo el sector público y el privado aprovechen las condiciones que ofrece el acuerdo y acompañen a los sectores que enfrentarán una mayor competencia.
Podría generar más puestos de trabajo al impulsar las exportaciones y las inversiones.
Los especialistas explican que, al reducirse los aranceles para varios productos ecuatorianos, las empresas tendrían que aumentar su producción para abastecer el mercado canadiense. Esto también beneficiaría a proveedores, empresas de transporte, logística y otros actores de la cadena productiva.
Tanto productos tradicionales como no tradicionales.
Entre los productos con mayores oportunidades se encuentran flores, conservas de atún, mango, otras frutas, madera, sombreros de paja toquilla, tagua, textiles y calzado, que podrían acceder al mercado canadiense con menores barreras arancelarias.
Sí, podría ampliar la oferta de productos importados y mejorar sus precios.
La reducción de aranceles permitiría que algunos bienes provenientes de Canadá ingresen al país en condiciones más competitivas. Un ejemplo es el trigo canadiense, un insumo ampliamente utilizado por la industria molinera ecuatoriana.
Principalmente algunos productores agropecuarios nacionales.
Los especialistas advierten que los pequeños productores de cultivos como trigo, cebada y maíz podrían enfrentar una mayor competencia por el ingreso de productos importados. No obstante, el acuerdo contempla mecanismos como cronogramas de desgravación, contingentes y cuotas para proteger a los sectores más sensibles.
No. Sus beneficios dependerán de cómo Ecuador aproveche las oportunidades que ofrece.
Los economistas coinciden en que el acuerdo es una herramienta para ampliar el comercio, atraer inversiones y generar empleo, pero sus resultados dependerán de la capacidad del país para mejorar su productividad, fortalecer la competitividad de sus empresas y apoyar a los sectores que enfrentarán una mayor competencia.