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Once estudiantes de secundaria resultaron heridos este martes, 22 de septiembre de 2026, durante un tiroteo ocurrido en las inmediaciones de un colegio de Turgutlu, en la provincia de Manisa, oeste de Turquía. Dos de los jóvenes permanecen en estado grave, mientras que los demás sufrieron lesiones por los perdigones de un fusil de caza.
El ataque ocurrió cerca de las 08:00, hora local (05:00 GMT), cuando un estudiante del mismo centro educativo disparó contra otros alumnos que se dirigían al instituto de formación técnica. El supuesto agresor huyó después del ataque, pero la Policía lo detuvo poco tiempo después, según informó el ministro de Justicia turco, Akin Gürlek.
Gürlek confirmó que el ataque armado ocurrió fuera del edificio educativo y que el agresor dirigió los disparos contra estudiantes que acudían al instituto. El uso de un fusil de caza provocó heridas a once alumnos con los perdigones.
El supuesto autor cursa noveno año en el mismo instituto, según la cadena NTV. La mayoría de los estudiantes heridos tiene 16 años. Entre las víctimas también hay un adolescente de 14 años, otro de 15 y dos jóvenes de 17.
Dos estudiantes de 16 años se encuentran en peligro de muerte, de acuerdo con la información difundida por NTV. Los demás alumnos presentan heridas de menor gravedad provocadas por los perdigones.
La investigación también alcanzó a familiares del estudiante detenido. El ministro señaló que la Policía arrestó a sus padres y a su abuelo. La medida responde a una reforma legal reciente y está relacionada con la propiedad del arma utilizada en el ataque.
Según Gürlek, el fusil pertenecía al abuelo del estudiante. Las autoridades investigan una posible negligencia de los padres en sus responsabilidades respecto al joven y del abuelo en el cuidado del arma.
La investigación también buscará determinar si el estudiante sufría acoso dentro del colegio. Las autoridades analizarán esta circunstancia como parte de las diligencias abiertas después del tiroteo.
El ataque ocurre después de otro hecho de violencia registrado en un centro educativo turco. En abril, un estudiante de 14 años mató a nueve compañeros y a un profesor en un instituto de Kahramanmaras, en el sur del país.
En ese caso, el adolescente utilizó varias pistolas que pertenecían a su padre. El hecho provocó conmoción en Turquía, donde este tipo de incidentes ocurre con poca frecuencia.
La violencia registrada en los centros educativos también llevó al Gobierno a anunciar medidas de seguridad. La semana pasada, durante la inauguración del nuevo curso escolar, las autoridades prometieron contratar a unos 30 000 vigilantes para los centros de enseñanza del país.
El Gobierno planteó la incorporación de estos guardias como una medida para prevenir episodios de violencia en las instituciones educativas.
El tiroteo de Turgutlu vuelve a poner bajo investigación las condiciones de seguridad alrededor de los centros educativos. En este caso, el ataque no ocurrió dentro del edificio del instituto, sino en sus inmediaciones, mientras los estudiantes se dirigían a clases.
La Policía mantiene bajo investigación al estudiante señalado como autor de los disparos y a sus familiares. Las diligencias también buscan establecer las circunstancias que permitieron el acceso al fusil y determinar si existió alguna negligencia relacionada con su custodia.