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Zaruma es una ciudad que ha sido perforada durante décadas

Personal de seguridad custodia la zona cercana al hundimiento registrado el 15 de diciembre del 2021. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Una compleja red de kilómetros de excavaciones mineras, galerías, escaleras, túneles, bocas de mina se abre camino en diferentes direcciones y a distintas profundidades. Todo eso ocurre debajo de la montaña rocosa, a 1 200 metros de altitud, sobre la que se levanta la ciudad patrimonial de Zaruma.

La fiebre del oro en una rica veta de material que atraviesa el cantón de la parte montañosa de la provincia de El Oro tiene a la población en jaque. Las primeras galerías subterráneas se abrieron en los años 50 del siglo XX a 300 metros por debajo de Zaruma.

Ese complejo y extenso sistema de túneles ha ido ascendiendo con el paso de los años, según estudio actualizado de la Universidad Central del Ecuador.

La mayor parte de las galerías está excavada sobre roca resistente, pero el apetito desproporcionado por el material rocoso rico en oro ha llevado a la minería ilegal a excavar durante los últimos años sobre una capa superficial de roca suave sobre la que se asienta el casco central de Zaruma.

Y si a lo anterior se suma la erosión provocada por las lluvias, el resultado es un potencial desastre en el centro urbano del cantón.

Byron Peñalosa, ingeniero civil de Zaruma, subraya que los tres socavones registrados en la ciudad desde el 2017 se han producido a lo largo de 250 metros lineales. Y añade que la veta del mineral depositado debajo de la ciudad es muy rica. “Por eso atrae tantos intereses”, dice.

“Esa línea sigue la trayectoria de la veta mineralizada, el material rocoso debajo de Zaruma, una veta que atraviesa toda la ciudad. Ese material se procesa y se obtiene el oro”, apunta Peñalosa.

La actividad está prohibida, en teoría, en el subsuelo de la ciudad, pues existe un área de exclusión minera de 177 hectáreas, pero existen indicios de que han seguido excavando debajo de calles y casas.

El socavón abierto la noche del miércoles 15 de diciembre del 2021, que se inició con metro y medio de diámetro en la calle Colón, en cuestión de 40 minutos se tragó una primera casa.

En las primeras 24 horas alcanzó 25 metros de diámetro y provocó el desplome de otra casa y dejó otra vivienda al borde del colapso. Un vehículo que permanecía estacionado se fue al hueco. En la zona circundante se dio la orden de evacuación y decenas de familias, 300 personas, seguían sacando sus enseres ayer, 17 de diciembre.

El viceministro de Minas, Xavier Vera, explicó que el daño en la calle Colón y Ernesto Castro alcanza 40 metros de diámetro y tiene alrededor de 40 metros de profundidad. “Vamos a trabajar con ingeniería geofísica para resolver en el menor tiempo posible. El Presidente ha pedido serenidad y paciencia porque una intervención apresurada puede resultar después contraproducente”.

El Presidente de la República declaró el jueves 16 de diciembre el estado de excepción por 90 días a fin de evaluar la situación y proponer una remediación técnica. 130 efectivos militares custodian la zona adyacente al hundimiento y protegen toda la zona de exclusión minera para que la actividad ilegal no siga debilitando el suelo de la ciudad.

El coronel del Ejército, Javier Capelo, confirmó que en el socavón abierto la noche del 15 de diciembre se encontró la boca de una mina, una entrada al sistema de túneles bajo el suelo. “Las personas que están actuando al margen de la ley, conocidas como sableros, excavan estas bocas de minas para ingresar a la veta principal que atraviesa el cantón”.

El uso de explosivos, incluso en el área de exclusión, debilita el suelo. Un material rocoso morado que quedó expuesto en el socavón hace parte de la veta del aurífero, dijo el oficial.

En 2016 un primer socavón destruyó la escuela La Inmaculada y en 2019 se registró otro hundimiento a la altura dela calle Gonzalo Pizzarro.

Los dos agujeros fueron rellenados de forma más o menos técnica debido a la inclemencia de la etapa lluviosa, según Peñalosa, ingeniero civil zarumeño. Ninguno de los dos rellenos tiene la capacidad de soportar nuevas construcciones. “En el nuevo socavón la solución es estabilizar y rellenar cuanto antes, pero es improbable pensar que por allí vuelvan a circular vehículos”.

En 2019 hicieron inspecciones en domicilios en los que encontraron túneles que se adentraban al subsuelo desde las casas. Los zarumeños esperan que se esas inspecciones se vuelvan a realizar y que, de ser el caso, se emitan sanciones.

José Victoriano Ochoa, quien fue coordinador de la veeduría ciudadana Un Zaruma para todos y dirigente de la calle Gonzalo Pizarro, habla de un posible contubernio entre la minería informal y la legal. El material extraído debajo de la urbe es procesado en 200 plantas mineras y de beneficio, aduce, “a las que se han entregado concesiones en las cercanías y a las que se debe controlar el cumplimiento de requisitos mínimos de ley”.

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