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Sofía Litardo: ‘Las artistas debemos crear nuestras oportunidades’

La artista Sofía Litardo posa en los pasillos de la sede de la Bienal de Cuenca, un lugar icónico de la cultura. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Sofía Litardo. Cuencana creadora de juguetes y docente

Artista consagrada y pionera en la implementación de talleres de juguetes mecánicos con material reciclado para niños, niñas y adolescentes en comunidades rurales. Sofía Litardo es, además, una docente que promueve la excelencia en las escuelas del campo a través del proyecto Unidos por la Educación.

Esta cuencana, madre de dos hijos, ha rescatado los saberes artesanales del tratamiento de la madera en la ‘Atenas de los Andes’, para llevarlos a los más pequeños a través del juego y el movimiento y, al mismo tiempo, valorar la biodiversidad del país.

“El amor al arte nace por vivir en una ciudad como Cuenca, rodeada de artesanos y artistas, de gente que hace cosas con sus manos. En la universidad logré prepararme formalmente en la carrera de Artes Aplicadas.

Desde niña tuve curiosidad por los objetos, por recogerlos y crear cosas nuevas. Esto me ha permitido desarrollar una línea artística vinculada a la juguetería y, más concretamente, a los juguetes mecánicos autómatas, que surgen de dar vida a objetos que van a ser reciclados, de materiales como la madera o el cartón.

Esto es producto de una investigación que llevé a cabo durante dos años, a través del trabajo con artesanos de la madera, la orfebrería y la hojalatería de la ciudad, que me enseñaron sus propias técnicas.

Pero, además, quise destacar en estos juguetes la biodiversidad del Ecuador, al estar basados en cuatro aves emblemáticas de nuestro país: el cóndor, el colibrí, la lechuza y el tucán andino. Así nacieron estos autómatas, cuatro aves artificiales con movimiento. Era armar una simbiosis entre el arte, las aves y la conciencia sobre nuestro patrimonio de la flora y la fauna que debemos cuidar.

Esta obra la denominé ‘Movimiento, efecto y conciencia’. La gente interactuaba con estas aves y les encantaba, porque tienen movimiento. Con ellas, recorrí varios lugares del país.

Pero lo que más me llamó la atención fue el gusto que tenían los niños y las niñas al interactuar con estas aves, estos juguetes que se mueven.

Como ya tenía la experiencia de docente desde los 15 años, mezcle el arte con la educación. Así, comencé a abrir talleres para que niños, niñas y adolescentes creen sus propios juguetes mecánicos. Soy pionera de esta práctica en el país.

He trabajado varios años con instituciones educativas particulares y fiscales, urbanas y rurales, compartiendo los saberes de construir estos juguetes de materiales reciclados.

Pero la mecánica implica un costo adicional y mi objetivo no era que mis estudiantes gastasen más, sino que accedieran a este conocimiento de una manera justa, sin tener que pagar tanto. Por eso, también acudí a los materiales reciclados.

En esta práctica he seguido algunos años y actualmente enseño a 12 niños, niñas y adolescentes de aquí del país, de Chile y Estados Unidos de manera presencial y virtual.

Paralelamente, en este caminar, conocí a Sergio Carnero quien creó el proyecto Unidos por la Educación. Es básicamente un proyecto integral que abarca los ejes de la salud, la cultura y el deporte, para que las escuelas rurales se transformen en un ejemplo de educación de calidad y se conviertan en un motor del desarrollo de su comunidad. Con ese proyecto hemos trabajado en alrededor de 50 instituciones educativas en las tres regiones del Ecuador y han participado unos 3 000 niños y niñas.

Pero no he descuidado mi búsqueda artística. Trabajo aún en la producción de artes escénicas y en la elaboración de escenografías.

El ámbito artístico, no solo en Cuenca sino en el mundo, ha sido muy afectado a raíz de la pandemia. El tema cultural y artístico se ha vuelto más vulnerable.

Como artistas, no tenemos los mismos beneficios que tienen otros trabajadores, pero creo que debemos buscar oportunidades y, por ello, me he dado a conocer a través de lo que hago. Me he movilizado y he gestionado proyectos para crear las oportunidades, en donde pueda exponer mi trabajo. Así se me han abierto las puertas. Tengo dos hijos y son mi inspiración para crear y para cumplir con mis sueños y mis objetivos”.

Su vida

Tiene 31 años y es licenciada en Artes Visuales con mención en Artes Aplicadas de la Universidad de Cuenca. Ha realizado exposiciones y dictado talleres en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Ha trabajado como gestora de proyectos artísticos para la Presidencia y es Coordina­dora de Relaciones In­­terins­­­titucionales del proyecto Unidos por la Educación.

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