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Plan ante amenazas naturales, insuficiente 

En Guano, Chimborazo, varios vehículos quedaron atrapados por la crecida del río. Foto: Twitter

Con el inicio de la temporada invernal no solo se visibilizan problemas históricos por inundaciones o deslaves en diversas ciudades de Ecuador, sino que también se evidencian las falencias para la prevención ante las amenazas naturales. 

El país cuenta con un Plan Nacional de Respuesta ante Desastres (Responde EC) desde 2019. Su propósito es mitigar de mejor manera los impactos que podrían ocasionar los diferentes eventos peligrosos, como sismos, erupciones volcánicas, deslizamientos, inundaciones, incendios forestales.

No obstante, en la práctica no se evidencia una articulación de acciones previas en los distintos niveles de Gobierno, para reducir posibles impactos por las amenazas. Entre los problemas reiterativos constan las construcciones en zonas de riesgo, la manipulación en los cauces de ríos y quebradas, la falta de dragado en afluentes y la tala de árboles. 

Recientemente ello se ha reflejado con el aluvión en Guano y con el avance de la erosión en el río Coca. 

En Guano hubo 4 horas de lluvia el domingo 12 de diciembre del 2021, esto originó la saturación de tres quebradas y el desborde del río del mismo nombre del cantón, lo que afectó a la cabecera de la jurisdicción. 

Johan Coronel, subsecretario de Preparación y Respuesta de Gestión de Riesgos, explicó ayer, 14 de diciembre, que 91 personas resultaron damnificadas, 28 casas con daños, 5 casas destruidas y 2 bienes públicos y puentes afectados. 

“Hay la intervención humana, que hace que ocurra este tipo de eventos. En el caso de Guano se evidenció que pesó el exceso de basura, con escombros de cortes de eucaliptos; se ve también que el cauce de la quebrada ha sido desviado”. 

El alcalde y presidente del COE de Guano, Raúl Cabrera, dijo que el aluvión se produjo en la parte alta; los labradores no respetaron la frontera agrícola y subieron al páramo a más de 4 000 metros de altitud. 

Coronel explicó que en el país se han desarrollado acciones para responder ante eventos adversos. Recordó que se han organizado simulacros para medir los tiempos de respuesta y acción ante sismos o actividades volcánicas. 

No obstante, reconoce que el Plan Responde EC no es suficiente. Se necesitan acciones preventivas establecidas para evitar eventos como inundaciones y aluviones. “La mayor cantidad de inundaciones se da por arrojar basura en alcantarillas en las ciudades; en la zona rural, la tala de árboles incide en los aluviones porque se deja la tierra desprotegida. Otro de los temas es que se está generando sedimentación dentro de los cauces de los ríos”. 

En la Costa, por ejemplo, citó que en Guayas se necesita un dragado en el río del mismo nombre para el desfogue de las aguas. También es urgente definir los suelos para el crecimiento poblacional. 

Afirmó que están revisando dicho plan para incorporar acciones para la prevención. “Esperemos para el próximo año poder tener una actualización del plan que ayude a dar los lineamientos que debe tener ­cada institución”. 

Entre enero y el 14 de noviembre pasado, el ECU-911 ha recibido 7 787 llamadas de emergencias relacionados con la gestión de riesgos. De ellas, 3 589 están relacionadas a eventos antrópicos y 1 873, a eventos naturales. 

Según el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, desde octubre pasado en Ecuador se han registrado 289 eventos peligrosos por lluvias en 54 cantones. Varias localidades definen acciones para enfrentar posibles eventos adversos. 

En Santo Domingo de los Tsáchilas existe un sistema de alerta temprana con una sirena de alto alcance, que fue instalada en el centro de la parroquia Alluriquín, en la vía Alóag-Santo Domingo. La sirena es de gran alcance, logra ser escuchada a 8 kilómetros a la redonda. 

En esta zona, de 9 725 habitantes existen dos amenazas activas. Por un lado está el río Damas, que cada vez que crece provoca inundaciones en toda la parroquia. El otro riesgo es por el deslizamiento progresivo de un cerro, que mantiene en riesgo a la población que vive sobre las faldas de la colina. 

El jefe de los bomberos, Hugo Parra, asegura que desde hace cinco años se inició un plan que consiste en retirar esos inmuebles y también se evita dar permisos de construcción. Además, el Cabildo está construyendo dos planes habitacionales, en los que tendrán prioridad las familias que habitan en zonas vulnerables a desastres.