Venezolanos dejan Ecuador para ir a EE.UU. y Chile

Algunos migrantes venezolanos en Ambato trabajan vendiendo arepas y otros piden ayuda en las calles, porque no encuentran trabajo estable o fijo; eso los obliga a salir a otros países como EE.UU., España o Chile. Ellos están en las calles céntricas de la capital del Tungurahua. Foto: Modesto Moreta

Los migrantes venezolanos dejan Ecuador para retornar a su país o emprender peligrosas caminatas con destino a EE.UU., Chile u otros países. Así lo reveló un informe de la Organización de Venezolanos Residentes en el Ecuador.  

En el documento se detalla que al menos 110 000 de los 300 000 migrantes venezolanos salieron del país en los últimos dos años. Ellos partieron desde el Puente Internacional de Rumichaca, frontera norte.  

Este éxodo se acrecentó a inicios de 2022, año en que se registró una salida masiva de migrantes hacia las fronteras norte y sur de Ecuador, con destino sobre todo a EE.UU. y España, Mientras que un número reducido retornó a Venezuela para conseguir su documentación y salir nuevamente.

De acuerdo con Daniel Regalado, presidente esa organización, la medida fue adoptada ante la difícil situación económica que atraviesan y a la falta de empleo en Ecuador. La explotación laboral, su situación irregular migratoria y la falta de políticas públicas de inclusión hicieron que buscaran otros países.  

La demora en la llegada de documentos desde Venezuela y los casos puntuales de vulneración de sus derechos, a pesar de las denuncias presentadas en las instituciones públicas, han provocado que dejen el Ecuador. “Estos aspectos fueron analizados y es por eso que decidieron marcharse y no seguir viviendo o radicarse en Ecuador”.  

Venezolanos vivían en condiciones precarias

Regalado contó que la mayoría de los 110 000 migrantes venezolanos que abandonaron el Ecuador vivían en condiciones precarias y sobre todo de maltrato.  

El tema político fue otro de los factores que afectó a la permanencia de su comunidad, debido a que fueron señalados, según Regalado, como culpables de la situación interna del país.  

A eso se unió la falta de cooperación y el uso indiscriminado de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para adquirir fondos que no llegaron a la gente vulnerable. “Tenemos datos estadísticos que la salida masiva se dio principalmente de ciudades como Quito, Guayaquil, Manta, Ambato, Machala y Cuenca”. 

Ellos viajaron con presupuestos austeros junto con sus familiares hasta Cúcuta, en la frontera colombo-venezolana y otros con destino a EE.UU., Chile y España. Se movilizaron desde Huaquillas, con rumbo a otros países.

No tenían trabajo estable

Jean Acosta es de Valencia, Venezuela. Llegó a Ambato (Tungurahua) hace tres años junto con su esposa y tres hijos. El hombre de 30 años recorre todos los días las calles en busca de un empleo.  

Esta situación le obligó a ubicarse todas las mañanas en la calle Pérez de Anda y Juan Montalvo, en el centro de Ambato, para pedir apoyo económico.    

Los conductores le obsequian entre 5 a 10 centavos. Durante el día puede juntar hasta USD 10, que le ayudan a mantener a la familia. “Por lo menos consigo dinero para comer todos los días, en Venezuela trabajas un mes completo y solo te alcanza el dinero para comer unos días”. 

En un inicio pensó en irse con sus coterráneos a EE.UU. o Chile, pero no lo hizo porque sus hijos están estudiando. Contó que a finales del año pasado salieron de Ambato más de 300 compatriotas con dirección a esos países y también a Argentina. “Decidí quedarme ahora que estoy regularizando mis documentos. Irme implicaría comenzar de nuevo, mejor es quedarme”. 

Con la salida de los migrantes venezolanos también bajó el servicio de delivery en un 50%. “Los pedidos que llevamos de alimentos, medicinas y más a los clientes que usan nuestros servicios bajaron desde el año pasado. La gente ya no solicita nuestros servicios como sucedió durante la pandemia”, aseguró Luis Sánchez, migrante venezolano. 

Él trabaja en una agencia de delivery hace más de un año y medio en Ambato. Contó que en ese servicio trabajaban más de 25 personas, pero el año pasado se marcharon a otros países en busca de un mejor futuro, porque no les fue bien en Ecuador. Vendieron las motocicletas y demás cosas que tenían y se marcharon.  

Capacitación a migrantes decae

La Universidad del Azuay desarrolla el proyecto de capacitación Educa sin límites, financiado por la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU, desde mediados de 2021.  

Está dirigido a grupos de migrantes y en especial de nacionalidad venezolana, en las áreas técnicas de costura, mecánica, electrónica, elaboración de alimentos y más. Sin embargo, el año pasado el número de migrantes bajó al 50%.  

La catedrática y coordinadora del Programa Educa sin límites, María Fernanda Rosales, confirmó que  la mayoría regresó a su país y otros viajaron a otras naciones.  

En el primer curso de capacitación de 2021, de los 150 participantes 105 eran venezolanos, pero en el tercer curso de junio de 2022 se detectó que tenían menos inscritos de esa nacionalidad. “Apenas logramos reunir el porcentaje establecido, porque la mayoría comenzó a irse del Ecuador”. 

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