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Los estudiantes ecuatorianos reclaman atención a todos los problemas que tienen

Mejorar la atención a la educación es uno de los 10 temas que contemplan las demandas de la Conaie. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Terminaron tres semanas  (18 días) de protestas en Ecuador por la carestía de la vida y el precio de los combustibles. Uno de los 10 puntos exigidos por los indígenas al Gobierno es el aumento del presupuesto para educación, especialmente la intercultural

Exigen más recursos que garanticen el acceso de los niños y jóvenes al sistema educativo en todos los niveles. El presidente Guillermo Lasso respondió, mediante decreto ejecutivo, con un incremento de USD 4 millones para la educación intercultural bilingüe y USD 50 para las universidades, lo que algunos consideran poco.

Esto significa que se atenderá a dos sectores puntuales cuando en el país son 4 309 139 estudiantes en el sistema educativo, según el Ministerio de Educación y de ellos 42 481 alumnos asisten a 1 718 planteles interculturales bilingües.

Con respecto a la educación superior, en cada semestre académico se registran más de 300 000 bachilleres para ingresar a las universidades públicas y cofinanciadas, a través de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senescyt). 

El semestre anterior se registró un incremento del 28% de cupos, pero aun así, más de 100 000 jóvenes se quedaron fuera de los planteles superiores. Sin embargo, el Gobierno dijo que están comprometiendo los dineros para garantizar una educación de calidad y pertinente.  

La educación en general enfrenta una gran crisis por el déficit de aprendizaje en todas las asignaturas y niveles, falta de programas de nivelación, deserción escolar, trabajo infantil, infraestructuras en mal estado y docentes sin capacitación, dice el último informe del Banco Mundial sobre el tema.

EL COMERCIO presenta  propuestas de estudiantes de escuelas, colegios y universidades sobre cómo mejorar la educación en el país, a partir de sus experiencias estudiantiles y vitales.

‘Los docentes deben manejar el kichwa como primera lengua’

Siway Lozano,13 años, noveno de básica, UEIBInca Samana, comunidad de Ilincho, Saraguro.

“A la educación intercultural le hace falta tener infraestructura, material didáctico, docentes y una enseñanza acorde con la realidad que vivimos los pueblos indígenas con nuestros saberes, costumbres y filosofía de vida.

Que sean espacios divertidos de saberes, participativos, que los docentes manejen el kichwa como primera lengua, puedan identificar si estamos aprendiendo, encontrar las herramientas necesarias para nivelarnos y percibir cómo nos sentimos  

Venimos de una pandemia que nos afectó mucho y ahora me siento muy herida por lo que están pasando con nuestros hermanos indígenas (se refiere al paro). Al Gobierno anterior le pedí que no persiga a los indígenas y al presidente Lasso (Guillermo) le vuelvo a pedir lo mismo

Ellos lucharon en las calles por todos los ecuatorianos, por esas desigualdades sociales y por nuestros derechos.

No somos gente mala ni terroristas. Defendemos nuestros derechos y no tenemos la intención de matar a nadie.

Cuando salimos a las ciudades a protestar nos dicen que los indígenas debemos quedarnos en el páramo y eso es parte de la exclusión que vivimos diariamente. Nuestros padres bloquean vías para exigir una mejor educación para sus hijos, porque sienten el abandono del Estado. 

Como niños necesitamos aprender a leer, reflexionar, sumar, restar, multiplicar y muchas cosas más, porque soñamos –como todos- en un día ser profesionales y aportar al país”.

‘Una mejor preparación de  los ‘profes’’

Benjamín Morales Quinto, 8 años, Tercero de básica, Unidad Educativa Eugenio Espejo, de Quito.

“Yo me siento muy bien en la escuela. En clases virtuales no nos enseñan mucho y por el paro nacional estuvimos dos semanas estudiando desde nuestras casas. En las clases normales nos hacen dictado, ejercicios de matemáticas y aprendemos mejor. 

Hace falta que le pongan más atención a la educación pública. Hay escuelas (infraestructuras) que están malas. A la mía la van a pintar en vacaciones, nuestros papás deben pagar un dinero para que compren la pintura. 

También que los ‘profes’ estén mejor preparados. Mi maestra Sofía es la mejor; cuando no entendemos las sumas nos explica tantas veces y nos ayuda. Yo soy el más inteligente de mi clase, pero hay compañeros que necesitan un poco más porque han faltado mucho a las clases y no tenían Internet. Además hay profesores muy estrictos y serios. 

Los niños también debemos ser respetuosos con nuestros maestros y con todos, porque cuando nos portamos bien tenemos dos recreos. El respeto se aprende en la casa, de nuestros padres, y eso mostramos en la escuela.

Hay compañeros que faltan en muchas ocasiones a clases porque se enferman. En mi escuela hay un doctor que nos revisa las muelas, la barriga y la cabeza a todos, pero hay otras que no tienen un doctor que vea a los niños cuando enferman de la gripe y sus papás no tienen dinero para llevarlos a otro médico, y es por eso que se ausentan”.  

‘El sistema público tiene muchas necesidades’

Ana Paula Guijarro, 15 años, primero de bachillerato, Unidad Educativa Johan Amos Comenios de Quito.

Me incomoda la desigualdad educativa que existe en el país. Tengo la experiencia de haber estudiado tanto en planteles públicos como en privados.  Y puedo decir que sí hay diferencia en los servicios y eso incide en el aprendizaje. 

En los públicos hace falta maestros, mejores infraestructuras, mobiliario, material didáctico, sistema tecnológico, preparación de los docentes, nivelaciones, nuevas estrategias de enseñanza y motivación en los estudiantes. 

El Gobierno Nacional debe invertir más dinero en todas estas necesidades del sistema educativo en general, porque solo así se puede enfrentar los retrasos que se dieron por la pandemia, hacer que los niños y jóvenes tengan el gusto de aprender y elevar la calidad educativa  

En la Sierra y Amazonía estamos finalizando el año lectivo y va a ser difícil la nivelación. Los maestros deben ser empáticos y enfocarse más en los alumnos, porque cada uno aprendemos a distinto ritmo.

El acceso a la educación es otro tema complicado en la educación fiscal. Hasta marzo yo vivía y estudiaba en Cuenca, luego por el trabajo de mis padres nos trasladamos a Quito y no conseguí cupo en un plantel público. 

Estudio en un particular pero el derecho a la educación me asiste a estudiar donde yo escoja y en realidad para ayudar en la economía familiar prefiero pasarme el próximo año a un colegio público”.

‘Hacen falta clases acerca del éxito’

Sayuri Izquierdo, universitaria quiteña. Estudia en Estados Unidos, becada.

Gracias a la perseverancia y continuo esfuerzo gané tres becas y estudié Negocios Internacionales en la Florida International University, en Miami, Estados Unidos, porque siempre quise estudiar fuera y tener más posibilidades de prepararme.

Pero siempre digo que soy de Ecuador y pongo el nombre de mi país en alto y lo seguiré haciendo con mis logros alcanzados afuera de nuestras fronteras, porque me gusta motivar a otros estudiantes a cumplir sus sueños y aspiraciones.  

En Ecuador hace falta que cambie todo el pénsum de estudios desde la escuela. Que se imparta materias nuevas como la motivación, el éxito y cómo pensar en positivo para que los bachilleres tengan sus objetivos claros y salgan preparados para apostar por cualquier carrera superior.

En mis 12 años de estudios en Ecuador jamás me enseñaron eso, que a uno le motiva a vencer los obstáculos que se le presenten para avanzar. Nos programan solo para satisfacer con nuestro trabajo profesional a un jefe, pero no para hacer dinero y tener una buena aptitud.  

De seis a 10 años, los niños son como esponjas que absorben, captan todo y se condicionan. Son programados a vivir de cierta manera. Estamos programados a creer que uno no puede alcanzar algo. Desde nuestros hogares nos dicen: ¿qué crees, que el dinero cae del cielo? Y todo eso produce jóvenes truncados en sus objetivos”.