
Algunos países de Latinoamérica registraron sismos, luego del 10 de agosto de 2026, es decir, tras el terremoto de Colombia en la zona del Chocó, que destruyó viviendas, edificios y deja cerca de 300 víctimas.
Perú, México, El Salvador y Guatemala tuvieron sismos durante esta semana, según los reportes de las entidades geológicas. La magnitud osciló entre los 4.4 y 5.5 grados.
La agencia EFE informó que tres sismos de magnitud 4 remecieron el martes 11 de agosto la región de Piura, en el norte de Perú, fronteriza con Ecuador, en un lapso de una hora. No se reportaron víctimas.
El Centro Sismológico Nacional señaló que el primer sismo de Piura se registró a las 03:00 con magnitud 4.9 y epicentro a 64 kilómetros al suroeste de Sechura. El segundo fue a las 03:02 con magnitud 4 y el tercer se reportó a las 03:45 con una magnitud 4.1.
Un día después, un sismo de magnitud 5,7 se registró el 12 de agosto de 2026 frente a la costa de Usulután, El Salvador, en aguas del océano Pacífico. Según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el sismo ocurrió a las 18:30, a una profundidad de 51 kilómetros. El temblor fue percibido en prácticamente todo el territorio salvadoreño.
Mientras que México reportó cinco sismos durante la semana del 10 de agosto, con magnitudes de 2.6 a 4.4, según los reportes geológicos. En cambio, en Guatemala se presentó un sismo de magnitud 4.6 en el océano Pacífico, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología.
Mónica Segovia, jefa del Área de Sismología del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, explica que los sismos registrados en otros países de Latinoamérica son parte de la actividad sísmica de la región. En términos técnicos, Segovia indica que los temblores “corresponden al contexto tectónico o geodinámico de la región”.
La sismóloga comenta que se deben a los procesos de subducción a lo largo de toda la costa de Centroamérica y Sudamérica, incluida también Norteamérica; “entonces es normal que tengamos sismos”. Los procesos de subducción se refieren al choque y el hundimiento de la placa oceánica de Nazca bajo el continente o placa Continental.
Según ella, unos pueden ser más superficiales y se relacionan con el choque de las placas; y otros ocurren propiamente en el continente, debido a las fallas. Insiste en que es normal tener estos sismos.
Por eso, es enfática en aclarar que el “terremoto de Colombia no dispara sismicidad en otros países“; es decir, no tiene ninguna relación con la ocurrencia de los sismos en otros países.
Tanto Colombia, Perú, Chile y Ecuador se encuentra en una zona sísmica debido a la interacción de las placas de Nazca y Continental, mientras que El Salvador, México, Venezuela y Centroamérica tiene movimientos sísmicos por el roce de la Placa del Caribe, que interactúa con otras placas tectónicas que rodean la región: la Placa de Cocos, la Placa Norteamericana y la Placa de Nazca.
Segovia dice que Ecuador, al ser un país sísmico, “siempre tenemos que estar preparados para cualquier momento que nos pueda sorprender un sismo”.
Los terremotos de Colombia y Venezuela son diferentes y no se relacionan
No. Mónica Segovia, jefa del Área de Sismología del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, aclara que el terremoto de Colombia no dispara sismicidad en otros países. Los sismos registrados en Perú, El Salvador, México y Guatemala corresponden, según Segovia, al contexto tectónico propio de cada zona, no a una cadena de eventos que nazca en el terremoto del 10 de agosto en el Chocó.
Perú, El Salvador, México y Guatemala, con magnitudes de entre 4.4 y 5.7 grados. Perú reportó tres sismos el 11 de agosto en Piura, cerca de la frontera con Ecuador. El Salvador sintió un sismo de 5.7 grados frente a Usulután el 12 de agosto. México sumó cinco sismos durante la semana, entre 2.6 y 4.4 grados, y Guatemala registró uno de 4.6 grados en el Pacífico.
Porque la región vive en un proceso de subducción constante, según explica Segovia. La sismóloga detalla que la placa de Nazca choca y se hunde bajo el continente a lo largo de toda la costa de Sudamérica y Centroamérica, mientras El Salvador, México, Venezuela y Centroamérica sienten además el roce de la placa del Caribe con la placa de Cocos y la Norteamericana. “Entonces es normal que tengamos sismos”, señala Segovia.
El de El Salvador, con magnitud 5.7, frente a la costa de Usulután. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador reportó el sismo a las 18:30 del 12 de agosto, a 51 kilómetros de profundidad. El movimiento se sintió en prácticamente todo el territorio salvadoreño.
Sí, aunque no por una relación directa con Colombia, sino porque el país forma parte de una zona sísmica activa de forma permanente. Ecuador está entre Colombia, Perú y Chile en la franja donde interactúan la placa de Nazca y la placa continental. Segovia insiste en que, al ser un país sísmico, la preparación corresponde a una tarea constante, no a una reacción frente a lo que ocurre en los países vecinos.