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El adoctrinar supone vía para ‘infantilizar’

David de los Reyes en el parque de Urdesa, cerca de donde vive en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

David de los Reyes en el parque de Urdesa, cerca de donde vive en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

David de los Reyes en el parque de Urdesa, cerca de donde vive en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

La incitación al miedo es una de las prácticas adoctrinantes que condiciona y reduce la libertad de pensamiento y anima a reacciones viscerales, según el profesor y filósofo venezolano David de los Reyes, quien ahonda en el tema en esta entrevista.

¿Por qué seguimos siendo susceptibles al adoctrinamiento en pleno siglo XXI?

Existe desde siempre en los grupos humanos, es una condición de lo tribal, que se relaciona con lo emocional, en vez de con una ética comunicativa y racional. Y busca el efecto de adhesión y la incorporación a una visión del mundo en función de los intereses de una élite, de un grupo, de un gobierno o de una determinada concepción política. Se trata de influenciar las conductas de las personas bien por educación o por efecto de repetición de la propaganda.

¿Se diría que es una especie de fábrica de cretinos?

(El filósofo alemán Immanuel) Kant formula en un texto periodístico lo que es la ilustración, lo contrario al adoctrinamiento, el lado opuesto al dogmatismo y a la aceptación ciega. El texto de Kant, que siempre recomiendo, se titula ‘¿Qué es Ilustración?’ y allí habla de la minoría de edad, pues adoctrinando a un individuo no se busca otra cosa que convertirlo en un menor de edad, someterlo a la autoculpabilidad de no crecer desde el punto de vista de su conciencia y razón, siempre sometido a los dictámenes de otro…

¿De qué hablamos cuando nos referimos al adoctrinamiento?

Estamos refiriéndonos a un control mental de parte del grupo que adoctrina a un individuo. Y esto va a romper la posibilidad de expandir en ese individuo la autonomía y la libertad pues va a estar circunscrito a los límites que le imponen, por el temor, por medio del castigo, terminando sujeto a unos dogmas, conductas, visiones o formas de pensar del mundo. El adoctrinamiento procura un confinamiento no sólo del pensamiento, sino el sometimiento del individuo y su anulación.

¿Es la propia educación una forma de adoctrinar?

La educación debe formar en cuanto a unos encajes conceptuales, a procedimientos y lógicas. La buena educación es la que puede relativizar ciertos valores históricos de una sociedad y rehuir a estas verdades absolutas, sediciosas, dogmáticas. Dentro de la educación pueden haber momentos de adoctrinamiento, pero ello no quiere decir que involucione al individuo a quedarse dentro de unos cánones y formalidades. La buena educación busca en el individuo motivaciones para su autonomía.

¿Cuáles son los peligros del adoctrinamiento?

Involución. Viene a crear sociedades estacionales, donde el individuo termina siendo prácticamente un ratón dentro de la ratonera que es el grupo, la tribu, el estado, la nación o del régimen, para el que la libertad individual es engorrosa, un obstáculo para sus fines.

¿El adoctrinamiento elimina la deliberación y la sana confrontación?

La idea no es apabullar a través de mi discurso al otro, lo cual sería adoctrinar. Lo importantes es el debate, la posibilidad de desarrollar la libertad de expresión, que se confronten las ideas y los hechos, que se corroboren los valores en la práctica social.

¿Es algo solo de regímenes totalitarios?

Lo que sucede es que en los regímenes totalitarios el adoctrinamiento se vuelve sistemático, pero en las democracias estas prácticas adoctrinantes son más comunes a nivel de grupos, de dispositivos legales o al interior de colectivos, asociaciones, organizaciones sociales, políticas o religiosas. Todo individuo que se incorpora a un partido político, por ejemplo, recibe un adoctrinamiento.

¿Cómo limitar estas adhesiones ciegas?

Primero viene desde el orden familiar. Si en la familia se cultivan valores adoctrinantes los niños tendrán por mímesis esa misma visión de mundo. En una sociedad que pugna por una educación para la autonomía, para la libertad y la vida democrática se debería deslastrar ese tipo de idiosincrasia. Sería un ideal. Por otra parte están los ‘fake news’ (noticias falsas) que se expanden por medios tecnológicos y pueden resultar en manipulación y adoctrinamiento si no se corroboran. La confianza que uno puede tener en los medios es la de la asertividad de la información y el beneficio que proporciona a la sociedad. La posibilidad de liberarse del lastre de un adoctrinamiento ciego, dogmático y fanático es una condición del ejercicio personal, de una mejor formación y educación; pero también depende de instituciones que respeten la posibilidad de una visión abierta del individuo y de la sociedad para confrontar ideas.