27 de febrero de 2020 00:00

Para cubrir salud de afiliados este 2020, faltan USD 300 millones en el IESS

En el Dispensario Central de Cuenca,los afiliados son atendidos el mismo día en que se contactan para pedir una cita. Foto: Cortesía IESS

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María Vanessa Silva

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Los recursos económicos generados por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) no serán suficientes para cubrir este año las atenciones médicas y otros gastos de salud de afiliados, de sus hijos menores de 18 años, cónyuges de afiliados y jubilados.

Se calcula que el Seguro General de Salud Individual y Familiar (Sgsif), también conocido como Fondo de Salud, registre un déficit por alrededor de USD 300 millones, aseguró Paúl Granda, presidente del Directorio del IESS.

En este año, la institución estima obtener ingresos por USD 1 685 millones, a través de los aportes de los afiliados, mientras que se prevén egresos de USD 1 985 millones por concepto de prestaciones.

Además, el Seguro requirió al Ministerio de Finanzas USD 449,8 millones correspondientes a la contribución que el Estado debe aportar en el 2020, pero esa cantidad no fue incluida en el Presupuesto General del Estado (PGE).

La situación del Fondo de Salud es una preocupación más en torno al funcionamiento y sostenibilidad del IESS.

Granda, en una entrevista el pasado 14 de febrero, aclaró que el déficit no es reciente y anotó varios factores que lo provocaron, como es una deficiente gestión en algunas unidades médicas, la atención no financiada de los hijos menores de edad, la deuda que arrastra el Estado desde hace tiempo, y el cambio en la distribución de las tasas de aportación en Salud y Pensiones.

Sobre el primer aspecto, el funcionario reconoció que hay falencias en las administraciones de ciertas unidades, para lo cual ya se están tomando acciones con miras a ampliar la atención en el primer nivel.

Con eso se espera descongestionar a los hospitales grandes (que se ven abarrotados por pacientes con cuadros de menor gravedad), disminuir los costos para el Seguro y reducir el tiempo que tienen que esperar los pacientes hasta recibir una cita médica.

“Cada hospital y centro de salud del IESS funcionaba como quería, no había un sistema de salud, un modelo de gestión de salud”, admitió el presidente del Directorio y destacó como avance que en algunas ciudades, como Cuenca, ya es posible ser recibido por un médico el mismo día en que se pide una consulta.

El segundo factor que afecta al estado financiero del Seguro de Salud es la ampliación de la atención a los hijos menores, de 6 a 18 años. Este beneficio se introdujo en el 2010, mediante reforma legal.

Para expertos y autoridades, es una de las decisiones que más ha golpeado a la institución porque desde su concepción y hasta la actualidad no cuenta con el financiamiento correspondiente. Para ello se requería subir la tasa de aportación de los afiliados, tema que ha sido sugerido en estudios actuariales.

El año pasado, 4,8 millones de menores de edad fueron atendidos por unidades de la red interna y por prestadores externos, aquello significó una facturación de USD 283 millones.

Jorge Madera, exdirector general de la institución, explicó que los hijos de los afiliados deben estar protegidos por la red del Ministerio de Salud Pública. Aunque dar marcha atrás en esa medida o subir los aportes son soluciones técnicas apropiadas, no es una tarea fácil de resolver, ya que puede generar reacciones adversas entre los afiliados cuyos hijos se benefician, anota Madera.

Un tercer elemento que vulnera a este seguro es la deuda que por más de una década arrastra el Estado. Este momento, el Ministerio de Finanzas y el IESS realizan una auditoría para definir el monto total y los mecanismos de pago.

Las obligaciones son varias. Según Granda, solo por salud la deuda estaría por sobre los USD 3 000 millones. A eso hay que agregar valores por pensiones, Seguro Campesino, riesgos de trabajo y de desempleo. En conjunto, lo adeudado por el Fisco ronda los USD 5 000 millones.

Por último, otra medida calificada como negativa fue la disminución de la tasa de distribución del Fondo de Pensiones, para incrementar por unos años al Fondo de Salud (y así afrontar la crisis). En el 2015 se dio paso a esto con la resolución 501, que causó el déficit en pensiones y que no se haya solucionado el problema en salud.

Con los años, los porcentajes deben volver cerca de sus valores iniciales, lo cual deja menos recursos para financiar las atenciones médicas.

Patricia Borja, analista en seguridad social, señala que actualmente el fondo de salud recibe el 5,94% de las afiliaciones y para el 2021 será el 5,16%. “Los recursos no son ni serán suficientes. Es muy grave”. Si a esto se suman los pendientes del Estado y la incertidumbre de cuándo va a saldar esa deuda el panorama es poco alentador.

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