17 de abril de 2019 00:00

Productores aprenden sobre lo orgánico en talleres que se imparten en Pastaza

Rubén Sandoval, propietario de El Paraíso, muestra parte de sus cultivos. Foto: cortesía MAG.

Rubén Sandoval, propietario de El Paraíso, muestra parte de sus cultivos. Foto: cortesía MAG.

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Fabián Maisanche
Redactor.
(F-Contenido Intercultural)

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Los técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de la provincia de Pastaza promueven la producción orgánica en las comunidades donde habitan indígenas de las siete nacionalidades.

Un grupo de especialistas capacita a productores y campesinos en la elaboración de abonos orgánicos, técnicas de drenaje y en cómo dar un valor agregado a la cosecha.

En las instrucciones les enseñan cómo trabajar en las chacras con mano de obra familiar, que no superen las dos hectáreas y que estén libres de químicos. Al cumplir estos requisitos recibirán el certificado sobre Agricultura Familiar y Campesina.

Alex Dahua, director Distrital del MAG en Pastaza, informa que después de estas jornadas podrán ser parte de las ferias agroecológicas de la provincia y a nivel nacional. El funcionario añade que la asistencia técnica se enfoca en que las chacras estén libres de productos tóxicos. Asimismo, que rindan en un 100% evitando la tala de los bosques cercanos para expandir sus sembríos.

“Nuestros técnicos continúan capacitándolos en valor agregado para que usen su producción y mejoren sus ingresos económicos. Estamos fortaleciendo los canales de comercialización en ferias y emprendimientos”, dice Dahua.

Los propietarios de la finca agroturística El Paraíso participan en el proceso de capacitación para mejorar sus cosechas. Los principales productos que se cosechan en la esas chacras, ubicada en la comunidad El Porvenir, de la parroquia Pomona en Pastaza, son la yuca y el cacao. En la finca también se cultiva plátano y se dedica un espacio para el procesamiento de leche, que luego se usa para elaborar quesos.

Turistas separan los granos en la finca El Paraíso. Foto: cortesía MAG.

Turistas separan los granos en la finca El Paraíso. Foto: cortesía MAG.


“Nosotros cosechábamos y vendíamos el cacao a los comerciantes o turistas que nos visitaban, pero con las capacitaciones tenemos un nuevo producto que ofrecemos”, cuenta Rubén Sandoval, dueño de El Paraíso.

El productor de cacao junto con su familia se encarga de elaborar barras de chocolate. El proceso implica el secado, tostado, pelado y molido del grano. Para eso se adecuó un espacio en la finca solo para el tratamiento del cacao. Sandoval espera en un futuro enseñar a los visitantes cada paso de la elaboración del chocolate y que visiten las plantaciones.

“Esta idea de negocio es atractiva. Nos dedicamos al cultivo y tenemos una relación más amigable con los turistas. A los extranjeros les encanta moler el cacao artesanalmente”, dice Sandoval de algunas experiencias con visitantes.

El turismo vivencial es una las promociones de la Prefectura de Pastaza que cuenta con el apoyo de otras instituciones.

Las primeras tabletas de chocolate se venden desde inicios del mes de abril. Los propietarios entregan como muestra una taza con chocolate para que el visitante saboree con tortillas de yuca.

Los propietarios aprovechan su cercanía con el mirador Indichuris, ubicado en la vía Macas-Puyo, para ofertar sus productos. En la zona también se venden artesanías de las nacionalidades Kichwa, Shuar, Achuar y Zápara. Incluso se muestran danzas de las comunidades. El turista puede disfrutar de una parte de la selva y del río Pastaza.

“Debemos cuidar nuestra madre naturaleza y estamos apoyando estos programas con nuestros amigos de las nacionalidades”, asegura Marlon Vargas, presidente de la Confenaie.

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