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Galápagos, afectada por marea de basura plástica

La basura se acumula entre las grietas causadas por explosiones volcánicas.  Foto: Rodrigo Buendía / AFP

La basura se acumula entre las grietas causadas por explosiones volcánicas. Foto: Rodrigo Buendía / AFP

La basura se acumula entre las grietas causadas por explosiones volcánicas. Foto: Rodrigo Buendía / AFP

Residuos provenientes de América Central, del Sur y Asia se acumulan en el archipiélago a causa de las corrientes marinas. 

Armados apenas con guantes, guardaparques y voluntarios combaten al monstruo creado por el humano: toneladas de plástico degradado que las corrientes marinas empujan hasta el ‘estómago’ de la fauna de las islas Galápagos, el paraíso que inspiró la Teoría de la Evolución.

A mil kilómetros del continente se libra una guerra desi­gual pero decisiva para la conservación de un ecosistema único en el mundo. Unas cuantas manos recogen cantidades y cantidades de material sólido para limpiar el archipiélago.

Los desechos que se arrojan en las grandes ciudades llegan a Galápagos transformados en microplástico, quizá una de las mayores amenazas para las iguanas, tortugas, aves y peces que solo existen en el archipiélago.

El microplástico “llega a formar parte de especies (de la cadena alimenticia) de las que posiblemente nosotros nos estemos alimentando a futuro”, explica a la AFP la bióloga Jennifer Suárez, experta en ecosistemas marinos del Parque Nacional Galápagos (PNG).

La radiación solar y la salinidad del mardegradan botellas, bolsas, tapas, envases, redes de pesca. A simple vista, este material se torna duro como piedra, pero al contacto con rocas o por la fuerza del agua se astilla en micropartículas que ingieren los animales.

Cada año, soportando el intenso sol, grupos de expedicionarios llegan en botes a playas y zonas rocosas para constatar el daño causado por la actividad humana. La basura plástica se mece, acumulada, frente a las costas e incluso se filtra entre las grietas de la lava petrificada de Galápagos.

Juguetes sexuales, zapatillas, encendedores, bolígrafos, cepillos dentales, boyas y envases de lata también aparecen entre los residuos que colindan con las zonas de descanso de animales, algunos en peligro de extinción.
En áreas deshabitadas como Punta Albemarle, en el extremo norte de la isla Isabela, se recogen desechos que fueron arrojados al mar en otras partes del mundo.

“Más del 90% de los residuos que recolectamos no proviene de las actividades productivas de Galápagos, sino que proviene de Sudamérica, Centroamérica e incluso (llega) una gran cantidad de residuos con marcas asiáticas”, dice Jorge Carrión, director del PNG.

Estos residuos “probablemente vienen de las flotas pesqueras provenientes de Asia que están alrededor de la zona económica exclusiva de Galápagos”, sostiene Carrión en el muelle del PNG en Puerto Ayora, capital de la isla Santa Cruz.

Desde 1996, pescadores artesanales limpian las islas más alejadas, pero desde hace tres años se lleva un registro de desechos.“Eso nos sirve para tratar de identificar el origen de la basura que llega a costas donde no hay población. Se ha identificado en los otros dos años de monitoreo que la mayor cantidad de marcas son peruanas y chinas”, explica Suárez.

Aunque de momento no existe legislación, la idea es que de este censo se desprendan a futuro eventuales compensaciones ambientales para el archipiélago.

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