
Masturbarse sigue siendo un tema cargado de tabúes, pero la ciencia ofrece una mirada distinta. Estudios y especialistas coinciden en que esta práctica no solo es natural, sino también beneficiosa para el bienestar físico y mental. Sin embargo, ¿qué sucede cuando una persona decide suspenderla durante un mes? La respuesta sorprende y abre un debate en el que confluyen biología, hormonas y salud emocional, según se explica en medios como El Tiempo de Colombia y El País de Uruguay.
La Clínica Cleveland señala que la masturbación ayuda a liberar tensión, reducir el estrés, mejorar el sueño y aumentar la concentración. Estos efectos provienen de la liberación de dopamina, serotonina y oxitocina, hormonas clave para el placer y el equilibrio emocional. Además, expertos como Jesús Rodríguez, del Instituto Sexológico Murciano, destacan que se trata de una actividad cardiosaludable y con efecto ansiolítico.
La ciencia ha analizado los cambios que ocurren cuando alguien interrumpe esta práctica. Un estudio en China en 2003 reveló que tras una semana sin eyacular los niveles de testosterona en varones aumentan hasta un 45 %, aunque este pico desciende después del octavo día. El Tiempo recuerda que, pese a esa variación hormonal, el esperma tiene un ciclo de vida de 74 días, independientemente de si se expulsa o no.
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Investigaciones de la Universidad Abierta de Inglaterra, citadas por El País, confirman que tanto la dieta como la regularidad de las eyaculaciones influyen en la salud seminal. El organismo masculino produce entre 80 y 300 millones de espermatozoides en cada eyaculación, pero la calidad no siempre depende de la abstinencia. Urólogos advierten que la mejor calidad suele aparecer después de dos o tres días sin eyacular, aunque en hombres sanos puede mantenerse incluso con práctica diaria.
En el caso femenino, la ausencia de masturbación puede ser menos favorable. El País explica que el orgasmo genera calma, sensación de bienestar y alivio de tensiones. Perder ese estímulo durante semanas priva al cuerpo de beneficios emocionales que contribuyen al equilibrio diario.
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Lejos de los prejuicios, masturbarse se presenta como un recurso positivo. No se trata de un hábito dañino, sino de una práctica que, en equilibrio, fortalece cuerpo y mente. Los expertos coinciden: más que un tabú, es una forma de cuidar la salud integral.