
Julie McFadden, enfermera de cuidados paliativos y autora del libro ‘Nada que temer: Desmitificando la muerte para vivir más plenamente’, se ha convertido en una de las voces más escuchadas en redes sociales al hablar del proceso de morir. Su manera clara de explicar los últimos momentos de un paciente ha impactado a millones de personas que buscan comprender lo que sucede en esas horas finales.
En TikTok, la enfermera suma más de 1,7 millones de seguidores atentos a sus videos. Allí responde preguntas y describe lo que muchas familias prefieren no mirar de frente: las señales que anuncian que la vida se apaga. Tanto El Tiempo de Colombia como El País de Uruguay han destacado sus explicaciones, que buscan reducir el temor y dar herramientas para acompañar a un ser querido en el tramo final.
El primer signo es conocido como el “ronquido de la muerte”. McFadden detalla que ocurre cuando las secreciones se acumulan en la garganta y el paciente ya no puede tragar o toser. El ruido, que parece un gorgoteo, suele asustar a los familiares. Pero la enfermera insiste en que no produce dolor, es solo parte natural del proceso.
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El segundo signo es la llamada “respiración agónica”. En esas últimas horas, el aire entra de manera irregular, con pausas largas y suspiros más profundos. La especialista indica que este cambio es una de las señales más claras de que la muerte se acerca. No se trata de sufrimiento, sino de la disminución de la capacidad del cuerpo para oxigenarse.
El tercer signo es conocido como “la mirada de la muerte”. El paciente, casi siempre inconsciente, queda con los ojos y la boca abiertos, con un gesto fijo y desenfocado. Aun así, McFadden explica que puede existir una percepción mínima de la presencia de los familiares.
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La enfermera recuerda que estas señales no aparecen en todos los casos. Algunas personas mueren de forma repentina, sin previo aviso. Sin embargo, conocerlas permite a los familiares enfocarse en lo más importante: el acompañamiento emocional. Reconocer el proceso ayuda a aliviar el miedo y a transformar las últimas horas en un espacio de calma y cercanía.