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‘The Batman’ y el superpoder de la venganza

El actor Robert Pattinson interpreta a Batman en la película de Matt Reeves. Foto: imdb.com

Robert Pattinson debuta como el justiciero enmascarado de Ciudad Gótica en ‘The Batman’. Esta nueva adaptación para cine del hombre murciélago y su alter ego, Bruce Wayne, escarba en los oscuros rincones psicológicos del personaje de DC Comic, sin descuidar el espectáculo propio del cine de acción.

Cada uno de los superhéroes que vemos en la pantalla grande está asociado a una característica que lo distingue del resto y legitima esa condición. Generalmente es una combinación de cualidades físicas extraordinarias y principios altruistas, como justicia o libertad, que los motivan.

Pero, qué pasa cuando lo que impulsa las acciones de un personaje que reconocemos como héroe no es uno de esos elevados valores morales, sino algo distinto como la venganza. Esa es la inquietud alrededor de la cual gira la nueva versión de Batman, bajo la dirección de Matt Reeves.

Reeves propone su propio enfoque

Batman comenzó como un detective en las páginas de los primeros comics hace más de 80 años. En ese canon de origen Reeves encuentra los elementos para construir su propia versión. Despoja al personaje del elemento fantástico del superhéroe moderno y lo mantiene entre los límites de lo aspiracional y lo abominable.

Desde el inicio, Reeves empieza a marcar diferencias con las versiones de Tim Burton, Christopher Nolan y Joel Schumacher. El director pone en paréntesis la trágica infancia del heredero Bruce Wayne y el nacimiento de su alter ego enmascarado.

En ‘The Batman’, Bruce Wayne es un hombre que ha entregado su vida a la noche. Vigila las calles y pelea batallas contra todo tipo de delincuentes, bajo una máscara.

Así lleva ya más de un año, infundiendo temor en cualquier criminal que alcanza a ver desplegada la marca del murciélago, en el negro cielo de Ciudad Gótica.

Robert Pattinson se apropia del personaje

De pronto, el Batman de Pattinson emerge de las sombras para castigar violentamente a un grupo de delincuentes que atacan a un indefenso ciudadano. El ataque es tan furibundo, que incluso la víctima pide al enmascarado que no le haga daño.

Por un momento, el personaje del imaginario colectivo es irreconocible en ese arranque de ira visceral. ¿La protección justifica el castigo que ejerce? El arquetipo del superhéroe empieza a desmantelarse.

Pero, después de todo, es solo un hombre y el crimen está enquistado en cada estrato de la sociedad. Más en una noche como Halloween, por ejemplo, cuando todos los demonios urbanos salen de sus guaridas dispuestos a todo para satisfacer su ambición.

El superhéroe como detective

La batiseñal encamina al protagonista hacia la escena de un crimen de alto perfil, que lo involucra en una trama detectivesca.

Un sobre dirigido a Batman es la primera de una serie de pistas que llevan a este atípico detective a sumergirse en un enmarañado misterio, mientras se enfrenta a un asesino en serie conocido como Enigma.

El caso involucra a una corrupta red de funcionarios judiciales y políticos confabulados con una poderosa organización criminal que maneja los hilos del poder y la justicia a su antojo.

El jefe de la mafia, Carmine Falcon, de John Turturro presenta cierto aire evocativo de Vito Corleone, mientras que el Oswald ‘El Pingüino’ Cobblepot de Colin Farrel se insinúa como una especie de Tony Montana.

El protagonista entra en el juego y cada acertijo resuelto es un paso que lo acerca a la justicia, pero al mismo tiempo, es un escalón que lo hunde en el inframundo de un oscuro pasado familiar. La verdad puede tener dos ángulos completamente opuestos.

Batman tiene de su lado a unos pocos aliados de confianza: Alfred (Andy Serkis) y el teniente James Gordon (Jeffrey Wright), un poco desaprovechados en la historia.

Tal vez eso mismo le da a Zoë Kravitz la oportunidad de brillar como Selina Kyle, simiente felina de una Gatúbela que querremos ver nuevamente. Kravitz y Pattinson desarrollan una química que induce la relación de amor y odio de sus personajes.

El guion le da su propio lugar a estos personajes, que aportan con subtramas que matizan un relato de casi tres horas.

Gótica, oscuro escenario de la acción

Reeves y su equipo de producción y fotografía hacen de Ciudad Gótica una experiencia oscuramente seductora y menos teatral que la de Burton o Schumacher. El escenario en el que se desarrolla este thriller de acción es un mundo irreconocible en su decadencia, pero ciertamente familiar en las formas que adopta el poder y la corrupción.

El aspecto visual de la ciudad y los personajes se complementa con emociones que se traducen en acción coreografiada con diversos estilos de combate bien ejecutados por los ágiles intérpretes y dobles.

Además de sus aliados, Batman cuenta con un renovado batitraje, tecnología y novedosos vehículos en los que se apoya para cumplir su misión y ofrecer momentos de acción que le dan cierto ritmo a la trama sin alcanzar las cotas de espectáculo que otras películas del género.

Pattinson lleva bien la dualidad de un oscuro personaje dividido entre la integridad y la desesperanza, en una ciudad que no sabe si merece ser salvada, donde la venganza, tal vez, solo es un instrumento del miedo.