13 de octubre de 2018 00:00

Neurofitness para entrenar al cerebro

El neurofitness utiliza la tecnología del electroencefalograma para medir la actividad del cerebro y así identificar las ondas. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

El neurofitness utiliza la tecnología del electroencefalograma para medir la actividad del cerebro y así identificar las ondas. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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María Gabriela Castellanos

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Un nuevo tipo de gimnasio se ha instalado poco a poco en Latinoamérica, sobre todo en países como Colombia, México y Ecuador. El neurofitness es una disciplina que busca entrenar al cerebro con el objetivo de mejorar el rendimiento físico y mental de una persona. En Quito hay dos sitios que brindan este servicio: MindSpa y NeuroFit Ecuador.

El entrenamiento consiste en la estimulación de áreas específicas del cerebro para alcanzar los resultados buscados. Si bien este tipo de terapia ayuda a controlar el estrés, mejorar la agilidad mental y acelerar los procesos cognoscitivos, también es beneficioso para las personas que practican alguna disciplina deportiva, según el Centro para el Neurofitness de Florida.

“Podemos estimular las áreas psicomotrices del cerebro, las áreas asociadas a la memoria muscular para adquirir una destreza o una habilidad física más rápidamente”, dice el ingeniero Felipe Mosquera, de MindSpa quien realizó una subespecialización en psicología para entender mejor el funcionamiento del cerebro humano. El tratamiento no es clínico, sino enfocado en el área fitness; es decir, no reemplaza una consulta médica o una terapia sugerida por neurólogos o psicólogos.

El primer paso es realizar un examen previo. Se pregunta al usuario su historial médico, si hace ejercicio, si tiene alguna molestia en especial y los objetivos que quiere alcanzar con la terapia. Las personas con epilepsia o con implantes como marcapasos no pueden practicar esta estimulación.

Cuando se completa la ficha técnica, se realiza un electroencefalograma para identificar las ondas cerebrales. Por ejemplo, las ondas alfa se originan en períodos de relajación; las beta están asociadas con el cerebro despierto e implicado en actividades mentales; las theta se alcanzan en un estado de calma profunda; las ondas delta se generan en un sueño profundo. La idea es que las personas puedan aprovechar al máximo el uso de sus ondas cerebrales.

Se utilizan principalmente dos tipos de estímulos. El fotoacústico que consiste en el uso de unas gafas que emiten pulsaciones de luz mientras se escuchan distintos sonidos a través de audífonos. La estimulación transcraneal directa utiliza pulsaciones eléctricas imperceptibles en zonas específicas del cerebro. Los expertos indican que son ideales para estimular el rendimiento físico, sobre todo en deportistas.

Estos estímulos se realizan con aparatos aprobados por la Food and Drug Administration (FDA), organización estadounidense encargada de la regulación de alimentos, medicamentos y aparatos médicos. Las sesiones antes de la actividad física permiten al cerebro adquirir una neuroplasticidad efectiva (capacidad para adaptarse y cambiar), la cual dura unos 90 minutos. En ese tiempo la persona tiene más facilidad para aprender una habilidad física. Los resultados dependen de los objetivos planteados en la sesión.

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