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Los suelos de Guamote, en la provincia de Chimborazo, se recuperan

Las plantas de pino se sembraron en los páramos, a 3 500 metros de altura

Las plantas de pino se sembraron en los páramos, a 3 500 metros de altura

Las plantas de pino se sembraron en los páramos, a 3 500 metros de altura. Foto: Cortesía Gobierno Provincial del Chimborazo

En unos meses el paisaje desértico de la comunidad Laime San Carlos, situada a 40 minutos de Guamote, cambiará. Las dunas de la tierra amarillenta que permanecieron erosionadas por más de 10 años se cubrirán con un bosque de pinos.

Los comuneros se organizaron para sembrar las plantas la semana pasada. Ellos son parte del proyecto que impulsa el Gobierno Provincial para aprovechar las tierras improductivas de la provincia.

“Hace años que no podemos hacer nada en estas tierras, el suelo está muerto y pensamos que nada podría crecer aquí”, dice José Luis Roldán, presidente de la comunidad.

Él afirma que la escasez de agua y la deforestación son algunas de las causas de la erosión de los suelos. “Los antiguos cuentan que antes en la montaña había plantas silvestres y también animales, pero que luego todo se perdió”, afirma Roldán.

El propósito del proyecto es rehabilitar esas zonas erosionadas y darles utilidad. En la primera fase se sembrarán bosques en 200 hectáreas.
“Hicimos estudios ambientales en las comunidades. Seleccionamos los sitios que están bajo los 3 500 metros de altura y que tienen tierras improductivas o que están subutilizadas”, dijo Carina Bautista, directora de la Unidad de Gestión Ambiental del Gobierno Provincial.

En Laime San Carlos hay 120 hectáreas de terrenos que serán intervenidas. Los comuneros firmaron un convenio para cuidar de las plantas y no rebasar con sus cultivos la frontera agrícola, (3 500 metros de altura).

Las 127 familias que habitan en esa comunidad se organizaron en una minga para sembrar las primeras 200 plantas de pino en terrenos comunitarios y también familiares. Además, recibieron una capacitación sobre el cuidado de los bosques y el tiempo adecuado para comercializar los árboles.

“La gente también recibirá asesoría técnica mientras las plantas crecen y se adaptan a esta zona. Lo más importante es evitar incendios forestales”, explica Wilfrido Haro, técnico del Gobierno Provincial y responsable del proyecto.

Después de 15 años de la siembra el bosque podrá venderse y el beneficio económico será para la comunidad.

En San Miguel, un recinto de Cumandá, 56 familias también se organizaron para recuperar los suelos comunitarios. Ellos recibieron unas 4 300 plantas de laurel maderable, caña guadúa y naranjas.

Las plantas se sembraron en un espacio de cinco hectáreas, que pertenecen a la organización San Miguel de Bucay. Antes de la siembra, esa zona estaba deforestada y el suelo empezaba a erosionarse.

“Escogimos para esta zona plantas nativas porque se adaptan con mayor facilidad. Además, tenemos un proyecto de producción de artesanías de madera y con la entrega estas plantas queremos complementar la forestación y a la vez poder aprovechar la madera en el emprendimiento”, dijo Gustavo Bustamante, presidente de la asociación.

En otras zonas de Chimborazo las comunidades, que tienen suelos menos erosionados, se organizaron para reforestar con plantas frutales.
La comunidad Chive, en Chunchi se sumó al proyecto de reforestación la semana pasada. Las 19 familias de esa zona recibieron plantas de aguacate, chirimoya y naranja.

“Las plantas se entregaron como recompensa por los esfuerzos de la comunidad para conservación ambiental de los páramos y los remanentes de bosques nativos que hay en esa zona”, dijo Bautista.

El proyecto ambiental se inició en el 2018. Desde entonces, 23 comunidades han recibido plantas frutales como compensación por sus trabajos para la conservación del ambiente y para la siembra de barreras que impidan el avance de la frontera agrícola.

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