11 de octubre de 2018 00:00

‘Destejer la historia’ pone en escena el arte de las mujeres

La exposición se abrió la noche del 10 de octubre del 2018 en el Centro de Arte Contemporáneo, en Quito. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

La exposición se abrió la noche del 10 de octubre del 2018 en el Centro de Arte Contemporáneo, en Quito. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)
aalvarado@elcomercio.com

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La colección de arte colonial del Museo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE)-Núcleo Pichincha cuenta con 1 500 obras, de las cuales nueve (1%) son de mujeres y las otras 1 491 (99%) son de artistas hombres y anónimos. La colección de arte republicano y moderno de la misma institución está conformada por 2 500 obras, de las cuales 230 (8%) pertenecen a mujeres y 2 270 (92%) a hombres.

Estas son algunas de las estadísticas de ‘Archivas y Documentas’, un proyecto investigativo del 2017 de la artista visual Tania Lombeida, quien se preguntaba dónde están las artistas ecuatorianas, por qué son infravaloradas y por qué la representación en las colecciones, muestras, concursos, entre otros, no supera ni el 10% del total de autores.

Estos porcentajes son de reciente publicación, pero no son una novedad para las artistas ecuatorianas. Fue justamente el cuestionamiento a la jerarquía entre lo masculino y lo femenino lo que motivó a las artistas Ibeth Lara, Pamela Pazmiño y Lombeida a formar el colectivo La Emancipada, en el 2009. A través de este grupo buscan visibilizar las representaciones visuales de arte contemporáneo desde lo femenino.

El Encuentro Arte Mujeres Ecuador (AME) es el medio que han encontrado para convocar a mujeres artistas, propiciar el diálogo de forma horizontal, mostrar sus obras y hacer un trabajo de archivo autogestionado. La inauguración de la tercera edición estaba prevista para la noche de ayer (10 de octubre del 2018), en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC). El primer encuentro se realizó en el 2012, en el Museo de Artes Gráficas, que estaba ubicado en la 24 de Mayo. El segundo encuentro fue en el 2016, en el Museo Camilo Egas.

Varias artistas trabajaron en el montaje de las obras. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Varias artistas trabajaron en el montaje de las obras. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.


En esta edición, el colectivo cuenta con la participación de la curadora venezolana Leyla Dunia, una docente universitaria que está realizando una investigación sobre el tejido con artistas españolas. Este tema les pareció pertinente a las artistas de La Emancipada, así que decidieron elegirlo como tema para la convocatoria, que recibió 100 postulaciones.

Para la exposición ‘Destejer la historia, los hilos de la memoria’ seleccionaron 29 artistas, entre ellas están Ana Fernández, Katya Cazar y Diana Valarezo. Además, hay 11 invitadas, de las cuales tres son extranjeras: Alexandra Kunh (Venezuela), Isis Saz y Ester Aguilar (España). ­También se presentarán obras póstumas de dos artistas: Cecilia Benítez y Belén Granda.

La propuesta es repensar cómo la sociedad occidental ha visto el tejido. Dunia cuenta que el tejido era un arte muy respetado y realizado por hombres y mujeres hasta la Edad Media. En el Renacimiento se hicieron las distinciones que ahora prevalecen: las bellas artes y las artesanías. También se empezó a prohibir el ingreso de las mujeres a los talleres de pintura y se subordinó al tejido al espacio doméstico y femenino.

La infravaloración de las artistas y la invisibilización de su obra es un tema de discusión que apareció en la década de los 70. En algunos casos, las instituciones responsables de la catalogación y cuidado de las piezas culturales no lo habían hecho correctamente con obras de mujeres, o bien sus creaciones eran utilizadas como decoraciones de oficinas.

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