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París a la medianoche, contrabando de ideas

Una exposición en honor al misionero.    ‘Alejandro Labaka, puente entre culturas’  es una muestra fotográfica que se desarrolla en   Coca,  por  los 25 años de la muerte del misionero.

Una exposición en honor al misionero. ‘Alejandro Labaka, puente entre culturas’ es una muestra fotográfica que se desarrolla en Coca, por los 25 años de la muerte del misionero.

Con dos semanas en cartelera, no es esta una reseña de ‘Medianoche en París’, de Woody Allen; sino una lectura más allá de tramas y personajes. Me subo en la nube de ensueño que cubre a ese París que era una fiesta; a esos años 20 que me tornan atinadamente orate.

Allí están un Hemingway que habla como escribe, un Fitzgerald con el tono y el porte de sus libros, un Picasso atormentado por su arte y sus mujeres, un Dalí que ve el mundo en rinocerontes (personajes que son proyecciones del protagonista -Gil Pender, guionista de Hollywood-, diría el psicoanálisis… y no lo descarto).

Están ellos y otros bajo las melodías de Cole Porter, que suena hasta después de visionar el filme. Sí, visionar. No solo verlo; porque a través de la pantalla Allen, su humor y su genialidad nos enseñan que soñados encuentros atemporales son posibles solo en las letras, el arte y el cine… en el riesgo de vivirlos.

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Una idea aciaga desinfla la nube: eso de que todo tiempo pasado fue mejor parece golpearnos, al ver cómo en esta era de virtualidades, las tertulias y la escritura (excepciones de por medio) están en vías de extinción o caminan a la sombra de un sistema que rechaza el oficio del autor, a favor de labores más ‘productivas’.

La cinta deja ver eso, para luego alzarse con el riesgo que asume Pender: botarse de cabeza en la escritura de su novela. Entonces me calza una pregunta que recién me la envió un amigo: “¿Para qué carajo estamos aquí si no somos escritores?”.

Ahora, sería bueno que en lugar de arrancarse los cabellos intentando cazar el nombre de algún autor que merodea en la pantalla o de disimular una sonrisa pretenciosa al adivinar de quién se trata, el espectador corra a coger sus libros y empiece una entrañable lectura…

Por eso ‘Medianoche en París’ no solo muestra, sino que contrabandea ideas. Acaso no es la ‘masterpiece’ de Woody Allen, pero sí una ‘peli’ para no olvidar.

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