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Domingo 18 de octubre 2020

Leer el Acuerdo con el Fondo Monetario es muy divertido. La diversión está en todo el documento, más que nada, por la forma de redactarlo.

Quienes lo escriben, ecuatorianos y extranjeros, son una curiosa mezcla de economistas, banqueros, diplomáticos y políticos. Y su redacción lo revela. Dicen sin decirlo, insinúan sin afirmarlo, recomiendan sin comprometerse, pero cuando quieren ser directos y técnicos son de una precisión y exactitud quirúrgica. Y, sobre todo, obligan al lector a hacer un ejercicio intensivo de “lectura entre líneas”.

Las 129 páginas del voluminoso documento que está colgado en las páginas web del Fondo Monetario y del Ministerio de Finanzas y que contiene la carta del Presidente de la República solicitando el crédito, la carta de intención firmada por el Ministro de Finanzas y la Gerente del Banco Central, el memorando técnico del Fondo, los boletines de prensa, el reporte sobre la situación económica del país y la declaración del equipo negociador, son una lectura imperdible, ideal para un fin de semana completo de magnífica información económica y extraordinaria redacción técnico-diplomático-política.

Y ahí está la parte que hace referencia al aumento del IVA. Bueno, no, en realidad no hace referencia al aumento del IVA, pero si no se lee con cuidado podría parecer que a eso se refiere.

En realidad, se habla de una “reforma tributaria que sea amigable con el crecimiento económico” con el objetivo de cerrar el enorme déficit que tiene el sector público. Y ese es punto central que salta a la vista en una lectura atenta: cerrar el déficit.

El gran problema es que el gobierno lleva 11 años consecutivos gastando mucho más de lo que tiene. Y ese hueco se cubre, desde el 2009, con más y más deuda, hasta convertirse en un tema impagable, en un peso insostenible para la economía y que distorsiona las finanzas públicas.

El acuerdo con el FMI lo que busca es que el sector público pase de tener un déficit (que ya se volvió casi estructural) a tener un superávit. Esa es la lógica del acuerdo y para eso una posible herramienta sería subir impuestos.

Hay tres caminos para bajar un déficit: subir los ingresos del gobierno, bajar sus gastos o hacer algo de ambas cosas. Al FMI no le importa cuál sea la estrategia que se use para bajar su déficit, lo que le importa es que baje.

La opción de subir tres puntos del IVA es uno de los miles de caminos que se puede tomar para bajar el déficit, el país deberá decidir cuál tomar y el próximo presidente, sea quien sea, podrá renegociar el acuerdo para que los compromisos reflejen sus prioridades. Achicar el gobierno o subir los impuestos, ese es el dilema. Lo único que no es negociable es la necesidad de bajar el déficit.