Miguel Rivadeneira

Maldición de revoluciones

valore
Descrición
Indignado 3
Triste 2
Indiferente 3
Sorprendido 2
Contento 52
Lunes 11 de marzo 2019

El ejemplo más patético y real del fracaso de la revolución es la triste realidad de Venezuela. Dos décadas en el poder, del que no quieren irse, con un saldo de desastre económico y social, primero con Chávez y hoy con Maduro, que en nombre de la revolución bolivariana se festinaron los ingentes recursos del país, que ha contado con las mayores reservas petroleras. Su gente vive un drama, salvo los ovejunos enceguecidos que no quieren ver la situación lacerante, que siguen al dictador y usurpador del poder. La peor crisis de su historia reciente, en medio de la miseria, sin alimentos ni medicinas, salvo los del partido único y los militares que proclamaron en sus cuarteles patria, socialismo o muerte y que dan seguridad a la corrupción, en la que están inmersos.

Además de Venezuela, el fracaso de revoluciones en la región se evidencia en la pobreza extrema de sus pueblos. Lo único cierto es la aplicación del discurso engañoso de la igualdad, pero todos abajo en la pobreza, salvo los del partido o el movimiento político único, sus familias, los partícipes del gobierno, los militares y los particulares beneficiados de sus políticas sectarias.

Así ocurrió con el mal llamado socialismo del siglo XXI, que dejó destruida a Venezuela; la Argentina de los Kirchner y su enorme corrupción; Nicaragua del ex revolucionario y hoy violador de los DD.HH. y represor de su pueblo; Brasil del líder del Partido de los Trabajadores y hoy en la cárcel sentenciado por corrupción. El Ecuador del prófugo en Bélgica, que tiene tantas cuentas pendientes con la justicia (que no actúa con diligencia) y hoy tiene el cinismo y la audacia de denunciar actos de corrupción que corresponden a sus años de gobierno, que no tuvo la decisión de combatirla en su momento sino que la encubrió y protegió con órdenes a los operadores de justicia y amenazas y sanciones a los medios de comunicación.

Los resultados concretos se evidencian aunque el discurso revolucionario se mantiene vacío, solo lleno de mentiras que consumen a la gente. Enarbolan reivindicaciones sociales en medio de la escasez luego de gastarse en forma dispendiosa los dineros del Estado y endeudar a sus países de manera exorbitante. Hablan en nombre de los pobres aunque ellos pasaron a mejor vida, viven como ricos pero con el viejo discurso revolucionario del siglo pasado.

Pensar que la revolución enterradora de Venezuela ha sido un ejemplo para los dirigentes de la revolución ciudadana, que hoy con coherencia están vinculados al movimiento político de quien ofreció cortar las manos a los corruptos y resulta que ni siquiera se ha mirado las uñas durante los procesos judiciales en su contra y que le mantienen en la cárcel. Estas revoluciones han sido nefastas para sus pueblos en medio de la destrucción de sus economías y el tejido social.