Rubén Darío Buitrón

Juego de miedos

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Sábado 13 de agosto 2011
13 de August de 2011 00:01

El temor se propaga: gobiernos autoritarios que censuran contenidos, regímenes que controlan las redes sociales para evitar convocatorias ciudadanas, represión policial a las explosiones sociales en Gran Bretaña y Chile...

Meses atrás, el mundo se escandalizó con los informes difundidos en los Wikileaks de Julián Assange. Hoy aparece Anonymous, grupo que se atribuye los ataques contra sitios web, sistemas informáticos y redes sociales.

“Somos una legión y no perdonamos ni olvidamos”, dice Anonymous en YouTube y se atribuye el colapso de sitios web en su “lucha contra la censura en Internet y por la transparencia política”.

Quienes aparecen como voceros llevan máscaras de Guy Fawkes, popularizado por el cómic y la película ‘V de Vendetta’.

Fawkes (Inglaterra, 1570- 1606) integró el grupo Restauracionismo Católico, que planeó la ‘Conspiración de la pólvora’.

El grupo quería hacer volar el Parlamento y asesinar al Rey Jacobo I, su familia y miembros de la Cámara con explosivos que Fawkes debía activar cuando el Parlamento estuviera reunido.

En 1605, Fawkes fue arrestado y declaró que quería “acabar con las persecuciones religiosas”. Murió ejecutado.

Aunque, en apariencia, Anonymous tiene un discurso social reivindicativo, en las redes sociales se comenta que el objetivo real es divulgar información privilegiada para crear caos, anarquía y paranoia.

Otro miedo no comprobado es que los ciberatacantes podrían bloquear cuentas bancarias, revelar claves de accesos, echar abajo sistemas de seguridad o ‘hackear’ páginas de la prensa.

Un informe de la empresa de seguridad McAfee, divulgado esta semana, afirma que “los ataques ocurren al menos desde el 2006”.

El documento sugiere que lo de fondo es “la mayor transferencia de propiedad intelectual en la historia mundial”. Según McAfee, 72 organismos internacionales sufrieron ataques en los últimos cinco años.

“Documentos de seguridad nacional, códigos, correos electrónicos, proyectos empresariales y más información fueron a parar en archivos de tenaces adversarios”, señala McAfee.

Y concluye con un dato inquietante: los ataques fueron tan sofisticados que solo podrían haber sido hechos por un ‘actor estatal’, es decir, algún Gobierno.

El método consiste en enviar un e-mail a una persona con altos niveles de influencia en una organización. El e-mail lleva un virus espía capaz de abrir un canal y extraer información confidencial.

Algunos expertos dicen que quienes tienen información delicada corren graves riesgos. Quienes no tienen nada que se les pueda robar pueden estar tranquilos.

Pero, quién sabe, el trasfondo puede ser el temor del poder político a la capacidad de convocatoria de las redes sociales. Y un juego de miedos podría legitimar la censura mundial a la Internet.