La obligación de enfrentar la minería ilegal

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Lunes 11 de febrero 2019

La minería ilegal es un entramado con aristas perjudiciales para la vida de una sociedad, y la lucha contra ella supone decisión y armas eficaces.

El primer aspecto es que se trata de una actividad que se desarrolla al margen de la ley. Pero a diferencia de la trata de personas, del contrabando, del narcotráfico y del tráfico de joyas y combustibles, su origen puede ser detectado y atacado de raíz.

Aun así, en el Ecuador el tratamiento de minerales de forma ilegal cuenta ya una larga historia con episodios desgarradores como los de Nambija, hace ya 40 años. Portovelo, donde la ciudad está perforada por túneles subterráneos. O las minas en el norte de Esmeraldas, donde el Ejército destruyó costosa maquinaria de organizaciones criminales millonarias.

Una de las minas de la que se viene hablando en Ecuador es la de Buenos Aires. Es un territorio ubicado cerca de Urcuquí, Imbabura. Su camino está permanentemente vigilado por la Policía. Han sido detectados varios camiones sin permiso de operación. Los problemas de pobreza y prostitución abundan, según los relatos como el publicado por EL COMERCIO en su edición de ayer.

Las organizaciones que protegen a sus pobladores, con el telón de fondo de los derechos humanos, olvidan otros, como el derecho a un trabajo y a una vida digna y las condiciones mínimas de seguridad industrial. En Buenos Aires hay mineros de varias partes del país y extranjeros.

Hay indicios de que en el lugar se estaría montando una planta clandestina de procesamiento de material para evitar que salgan y entren los gigantes camiones que conducen material pétreo a otros sitios de flotación y espesamiento.

Además, otro tema que compete al Estado -aparte de la seguridad de las personas y poblaciones y, por supuesto de lo fiscal- es la protección a la naturaleza por la alta incidencia perniciosa de las minas de precaria instalación y métodos poco cuidadosos de extracción y decantación.

El Estado y sus autoridades deben poner manos a la obra frente a esta actividad extractiva mafiosa que opera a sus anchas en el país.