Las carreteras son la vida de un país

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Jueves 19 de noviembre 2020

Un signo del desarrollo y el nivel de bienestar de un país está en un muy planificado, articulado y mantenido sistema de carreteras y caminos.

Este Diario inició una serie para tomarle el pulso al estado de algunas de las principales vías del país, definir el avance de obras y mirar su aporte al entorno y a la vida de la gente.

Hay un grupo de vías nacionales que se mantienen en óptimas condiciones. La participación de actores privados con experiencia, músculo financiero y una adecuada técnica constructiva y flujos de mantenimiento funciona y lo hace bien.

La concesión del Estado o de los gobiernos seccionales y el cobro de peaje por el uso son la fórmula que permite un adecuado y hasta caudaloso flujo de recursos para garantizar tener carreteras de primer orden.

En el otro lado de la moneda está un Estado sin recursos para invertir en grandes obras y apenas si lo hace en el mantenimiento de unas pocas vías que necesitan grandes inversiones.

De la buena carretera y su señalización depende mucho que haya una mejor circulación, observando las normas y el estado mecánico de los automotores para evitar accidentes.

De una carretera en buen estado depende que la producción se movilice en buenos tiempos y con mejor trato al producto, redundando en la economía de agricultores y empresas y en el costo final de mercaderías. Con un sistema de carreteras bien cuidado el turismo se puede incrementar con calidad de los viajes.

En los reportajes estamos haciendo un vistazo lo más integral posible. Ya se constató que hay 10 carreteras importantes cuya reparación a cargo del Estado se ha retrasado por problemas presupuestarios.

En cuanto a las vías adjudicadas, el panorama no es alentador, como es el caso de la interminable Alóag - Santo Domingo. Y, por último, el proceso de adjudicación de vías tan importantes para provincias como Los Ríos y otras ha tenido varias trabas.

La gran autopista Quito-Guayaquil, pese a que no se hizo cuando hubo dinero, todavía puede -y debe- ser construida. No solo depende de las ofertas de los candidatos.