Roberto Salas

Ciudades inteligentes

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Jueves 29 de octubre 2020

Una ciudad inteligente debe ser sostenible. Es decir, además de ofrecer calidad de vida a sus habitantes debe ser a prueba de los desafíos del futuro.

El futuro está impactado por las demandas de una población creciente y la inevitable tendencia del aumento de la población urbana en el mundo. Esto no es una excepción en Ecuador, ya que en 1992 la población urbana era de alrededor del 55%, en estos días debe superar el 65% y para el 2030 es de esperar que esta suba aún más presionando las estructuras socioeconómicas de las ciudades, sobre todo de las más grandes.

En este sentido, los estudios demográficos demuestran que Quito, como cantón, tiene una tasa de crecimiento anual más alta que Guayaquil. Si bien ésta se ha desacelerado comparado al periodo 1982 a 1990, en los últimos años se ha mantenido cerca del 1,6%, y Guayaquil algo más de 1% anual. Esto ha provocado que ya en el año 2018 por primera vez el cantón Quito sea el más poblado con más de 2.7 millones de habitantes sobrepasando a Guayaquil por casi 20.000 habitantes.

A esta tendencia habría que añadir lo que está pasando con la población adulta mayor. En el año 2000 habían 876 mil adultos mayores a 60 años. En 2025 se espera que este número sea de 2.3 millones. En el 2050 este número sería de 4.5 millones. Problema o más bien una oportunidad?
Para el sistema nacional de pensiones es un grave problema aún sin solución. Pero hay que ver estas tendencias también como una oportunidad y preparar mejor a las ciudades creando las capacidades necesarias para hacer realidad la descarbonización del transporte, modernizar la movilización pública, reducir la huella ecológica (recolección, reciclaje y reuso de basura), garantizar la seguridad física, planificar la densidad poblacional, dar acceso equitativo a servicios e infraestructura sanitaria, energética, educativa, cultural, entretenimiento, junto a iniciativas que hagan atractiva la inversión y generación de empleos.

Hay muchos estudios, foros y congresos que están ayudando a los municipios a implementar el concepto de Ciudades Sostenibles. A nivel mundial las instituciones más prestigiosas están aportando con recursos, investigaciones y asesorías para que el desafío sea bien manejado.

Hoy no debería haber Alcalde que esté escéptico respecto a este desafío, pero no todas las poblaciones están lo suficiente activas al respecto, por lo que es importante crear conciencia colectiva para cooperar y apoyar.

Además de conocer los frentes es clave articular los actores a largo plazo, donde gobiernos locales, poder central, empresas y sociedad civil colaboren juntos. Sobre todo esta última debe ser incluida para que el plan no sea de pocas personas o peor de campañas comunicacionales sin respaldo ni consistencia con la realidad y las expectativas ciudadanas.