Cartas a Quito / 1 de marzo del 2024




El Metro de Quito, una obra majestuosa

El Metro de Quito fue inaugurado oficialmente el 1 de diciembre del 2023, en la administración del Alcalde Metropolitano de Quito, Sociólogo Pabel Muñoz y del Presidente de la República del Ecuador, Magíster Daniel Noboa. Es una ruta subterránea que cuenta con 15 estaciones y atraviesa la ciudad de Quito de sur a norte con un viaje de 34 minutos, desde el sur de la estación de Quitumbe hasta la del norte de El Labrador. Dispone de 18 trenes y cada tren tiene ocho coches que circulan diariamente 22,5 kilómetros y pueden transportar hasta 1.200 pasajeros de forma holgada, con un estimado de 377.000 pasajeros por día y una inversión estimada de unos 2.107 millones de dólares.

Los medios de pago para trasportarse son principalmente a través de una tarjeta ciudad, que se puede crear con sus datos en internet, adquirirla en alguna de las ventanillas del metro y recargarla en ese mismo lugar en ventanilla o en una máquina ATM, sea en efectivo o con tarjetas de débito o crédito e incluso también por internet mismo. Puede hacérselo también con la cédula de identidad, si se la hace validar en una de las ventanillas de las estaciones; también se lo puede realizar con un código QR impreso  cargado directamente en un teléfono celular. Por último la manera más sencilla y práctica, es comprar un ticket en las ventanillas que tiene código QR para poder acceder al área donde se toma el metro, sin embargo del problema de la aglomeración de gente y la molestia de tener que hacer largas colas, especialmente en las horas pico.

Realmente considero que es una obra majestuosa, que ha dado lustre, prestigio y mucha categoría a nuestra ciudad y a nuestro país a nivel internacional, pues ciertamente no le pide favor a otros metros de ciudades tan importantes como Washington D. C. en Estados Unidos, París en Francia, Buenos Aires en Argentina, México D.F. en México por citar algunos ejemplos. Sólo amerita que lo cuidemos como algo precioso, algo muy nuestro, que está incentivando el turismo, principalmente al centro histórico y que bueno sería que se pudiera extender en el futuro hasta Carapungo y Calderón.

Debemos sentirnos orgullosos de esta obra maravillosa y hacer lo posible por promocionarla y tratar de atraer ese turismo extranjero y nacional que tanto nos interesa y procurar difundir noticias halagüeñas como ésta, pues sólo nos hemos preocupado de resaltar lo malo y negativo que está pasando en nuestro país y en nuestra ciudad, cuando también debemos vanagloriarnos y resaltar estas cosas buenas, dejando egoísmos y rivalidades políticas que en nada ayudan, pues si hubiera existido una mayor sensibilidad y preocupación de las autoridades locales y nacionales, muy bien pudo el metro inaugurarse mucho más antes y no haber dejado que transcurrieran como algo de 10 años desde su inicio de construcción.

Si bien el balance es totalmente positivo, no debemos pasar por alto algunas sugerencias que podrían ser útiles y de carácter inmediato, como sería principalmente facilitar el acceso a la tarjeta ciudad, que sería la forma más adecuada de permitir su movilidad y transporte, pues es más fácil usarla y recargarla permanentemente y para aquello muy bien podrían las oficinas de Servicio al Cliente de las distintas paradas, facilitar a los usuarios llenándoles ese momento sus datos y entregándoles ya las tarjetas y no esperar que ya lo hayan hecho por internet y más aún que tengan que acercarse a las ventanillas a retirarlas y dentro de este proceso que la página web existente en internet tenga una opción para corregir datos, pues si se da el caso de que se comete un error en la información que se quiere crear, no hay cómo hacerlo y se da de baja y se quiere volver a crear la información correcta y el sistema ya no lo permite y quienes atienden en Servicio al Cliente toman los datos que se consideran correctos en forma reiterada, los remiten según ellos a los responsables de su control y administración, que resulta ser una empresa intermediadora, pero sin lograrse soluciones inmediatas, lo cual no permite que se consiga su acceso y por lo tanto se impide contar con un nuevo usuario en forma inmediata y expedita. 

También no se sabe el tiempo que demorará en llegar el tren cuando se accede al corredor de espera; no existe un tablero indicador y creo que podrían instalarse esos medios electrónicos, como se observa en metros de otros países, que claro tienen mayores complicaciones por sus varias rutas de conexión, que ventajosamente no es el caso de nuestro metro.

Aplaudimos y felicitamos este enorme logro alcanzado por nuestras autoridades, particularmente su Alcalde Metropolitano, Sociólogo Pabel Muñoz, con esta obra del metro que la califico con gran orgullo como majestuosa.

Hernán Patricio Orcés Salvador

El último adiós

En la odisea de la especie existieron grandes migraciones con el propósito de superar las condiciones de la vida, cuyo viaje fue necesario para la evolución del ser humano. En la actualidad, la migración significa dejar todo atrás en la búsqueda de un sueño. Es un sacrificio que las familias están dispuestas a tolerar con la esperanza de un próspero futuro. El vivir entre la miseria, necesidad y el día a día conlleva a que las personas tomen está decisión arriesgada, que representa una travesía peligrosa, incierta, que incluso puede terminar en una funesta tragedia.

El momento más sombrío es la lúgubre partida, las familias en el último adiós se despiden entre un mar de sollozos, lágrimas y lamentos, sin embargo, también se dedican palabras de aliento y motivación, de fuerza y valor para vencer este terrible obstáculo presente en el recorrido. Cuando un padre, una madre, un hermano, un tío, un primo, o un amigo decide partir lejos de su tierra, el dolor es tan profundo que se genera un gran vacío que destruye el corazón de las familias. La esperanza de un reencuentro es mínima, debido a que existe una brecha de miles de kilómetros, prácticamente las familias terminan por resignarse y hacerse con el dolor de no volverse a ver, a conversar, a compartir y a seguir siendo una familia unida.

Aldair Londo Pérez

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