Danilo Arbilla

Cápsula suramericana

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Viernes 19 de agosto 2011
19 de August de 2011 00:01

Con los popes de los países desarrollados a los tumbos como telón de fondo, los titulares de la Unasur se reunieron en Lima, oportunidad en que se felicitaron mutuamente por lo bien que le va a la región y encararon algunas prevenciones por si acaso.

El semanario Búsqueda, de Montevideo, “ presenció” el debate y publicó partes esenciales del mismo.

Correa, impresionado por el discurso antinorteamericano del presidente colombiano Juan Manuel Santos, lo invitó a integrarse a la Alba; la improvisación no muy profunda de la presidenta Kirchner; la que sí hizo una propuesta muy interesante fue la presidenta brasileña Dilma Rousseff. Fue la primera que habló- tras la apertura del presidente Ollanta Humala- y leyó su exposición. Nada al albur. Fijo, primero y para todos, fines económicos, políticos, éticos y morales: “Nosotros no queremos ser solamente la región que más crece en el mundo, “sino que “ no sea la que tiene los peores índices sociales”. “Esta no es solo una cuestión ética o moral; es también una necesidad económica y social”. “Ese tiene que ser el compromiso básico y fundamental que nosotros asumimos…”.

La Presidenta brasileña definió la Unasur como “ uno nuevo espacio sudamericano” y que como tal asume “ personalidad jurídica internacional”, en un escenario , advierte, donde la “insensatez es la regla”. Y esta advertencia fue su punto de partida para plantear la idea de su gobierno de alcanzar, a través de la integración, un gran mercado -el sudamericano- no solo protegido de esa insensatez sino de “esa capacidad ociosa de industrias en todo el mundo (que) mira para el continente sudamericano con una mirada de codicia, porque somos un gran mercado consumidor”. También quiere protección de ese “ fantástico mar de liquidez que se dirige hacia nuestras economías, buscando la rentabilidad que no tiene en las suyas”.

“Debemos protegernos en todos los planos”, dijo Rousseff y aclaró que Brasil no quiere “ una integración en la cual algún país se pueda imponer sobre los demás, por las dimensiones de su territorio, de su población o por el tamaño de su producto interno bruto, como a lo largo de la historia internacional sistemáticamente se hicieron los negocios”. Sobre esta afirmación no se conocen comentarios de los presentes. Durante la reunión, el presidente Santos propuso invitar a México a participar de una reunión de Ministros de Economía de la Unasur, lo que fue bien visto por todos, menos por el representante de Itamaratí, quien explicó su posición en pocas palabras: el objetivo es reforzar Unasur y México no está en América del Sur.

La idea es clara. El propósito de Brasil también.