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Estar atento

rsalas@elcomercio.org

En el artículo anterior sobre un nuevo enfoque gerencial decía que además de adoptar prácticas de gestión de los impactos sociales y ambientales en las decisiones estratégicas y operativas, hay cuatro capacidades gerenciales que los tiempos actuales exigen para que una empresa sea sostenible: Estar atento, pensar distinto, actuar ágil y ganar resiliencia.

Ahora amerita profundizar en cada una ya que son más complejas de lo que parecen. Estar atento, empieza por uno mismo, luego los otros y el entorno. Ser consciente de quién eres, a dónde vas, quienes te acompañan, y qué puede impedir llegar allá. Una perspectiva útil con 4 guías relevantes:

1- Tener conciencia del rol e influencia que cada uno tiene. Todos tenemos que actuar en distintas arenas, teniendo diferentes niveles de influencia en cada una. El problema es que muchas veces tenemos una percepción errada de nuestra real influencia en los demás. Y lo que es peor, a veces no identificamos el rol que debemos asumir en cada situación para tener más impacto. Queremos hacerlo todo, o tomamos distancia, cuando se espera otra cosa.

Damos por sentado que influenciamos siempre igual, lo que es incorrecto. Hay personas que son más abiertas y otras más cerradas. Hay gente con quienes tenemos mejores relaciones que otros. Antes de suponer lo simple debemos entender a nuestros interlocutores y sus posibles marcos de pensamiento. Tener un poco de humildad, y conocer nuestro punto ciego, es una gran ayuda. Significa atreverse a conocer y aceptar lo que los demás piensan de tu rol y tu influencia, lo que puede sorprenderte.

2- Entender lo que pasa alrededor. Al obtener información del entorno, es importante no dejarla pasar así no más, y a cada situación que parezca importante hacernos la pregunta: ¿Cómo esto me puede afectar? ¿A mi familia, a la comunidad, a mi empleo o empresa, o a las organizaciones con las que estoy ligado? ¿Cómo le puede afectar a mis clientes o proveedores? Puede ser un efecto positivo o negativo. Lo importante es que esta paranoia constructiva nos sirva para estar alertas de peligros y oportunidades.

3- Diferenciar lo que es una amenaza de un riesgo. Lo primero es algo que sucede en algún lugar y tiene un potencial efecto, normalmente negativo. Una amenaza se convierte en un riesgo cuando la probabilidad de que ese efecto me llegue comienza a preocuparme, y entonces siento que tengo cierta vulnerabilidad de la que debo hacerme cargo, con urgencia!

4- Saber diferenciar una moda de una tendencia. Las modas son pasajeras y las tendencias son cambios para establecerse por algún tiempo. Saber si algo es temporal o duradero a veces no es fácil, pero sólo preguntártelo es suficiente para establecer una posición.

Estar atento, o ser consciente, es un hábito útil y necesario. Tanto como pensar distinto.