Los animales con depresión pueden experimentar una desconexión con su entorno y debilitarse hasta morir. Foto: Flickr hannah k

Los animales con depresión pueden experimentar una desconexión con su entorno y debilitarse hasta morir. Foto: Flickr hannah k

Lunes 05 de marzo 2018

¿Los perros pueden suicidarse?

Redacción Narices Frías (I)
mascotas@elcomercio.com

Está científicamente comprobado que las enfermedades mentales afectan no solo a los seres humanos sino a los animales domésticos y salvajes. Muestras de ello son la depresión, la ansiedad y los trastornos compulsivos que pueden desarrollar algunos individuos tras situaciones particulares.

Sin embargo, los suicidios intrigan a los científicos. ¿Es posible que un animal de forma consciente decida terminar con su vida? La duda se alimenta de historias y acontecimientos inexplicables como el del puente Overtoun en Escocia.

Esta estructura de 1895 también se conoce como el 'puente de la muerte' por locales y extranjeros. Al menos 50 perros han muerto tras saltar al vacío sin razón aparente en los últimos 50 años, informan medios locales. En ese mismo período otros 600 canes lograron sobrevivir al salto.

Pero antes de hablar del suicidio conviene analizar lo que ocurre antes del hecho: las enfermedades mentales.

Las enfermedades mentales afectan a las mascotas

Algunos factores pueden alterar el comportamiento de los animales. La pérdida de un ser querido, haber sido sometido a maltrato o negligencia, o sobrevivir a una situación traumática pueden desencadenar comportamientos característicos de enfermedades mentales -tal como ocurre con los seres humanos.

Esto se evidencia en el miedo, los problemas para socializar y conductas agresivas que pueden presentar los animales. Un can maltratado puede presentar desconfianza y ser impredecible en sus acciones, por ejemplo.

Según la psicóloga clínica Carolina Páez, a su consultorio llegan muchas personas con problemas de estrés, ansiedad, depresión, trastornos obsesivos que provienen de experiencias personales. "La mayoría ocurre por algún hecho en la vida de la persona como la muerte, el divorcio, el abuso", señala.

En el reino animal ocurren cosas similares. Se ha observado que algunas aves pueden arrancarse las plumas de forma obsesiva cuando están estresadas. Los perros pueden lamerse sus patas incesantemente o perseguirse la cola.

Otro ejemplo ocurre con los perros militares. Un artículo del New York Times del 2011 señaló que algunos de los canes que fueron parte de los ejércitos durante las guerras en Irak y Afganistán mostraban indicios de estrés postraumático al igual que sus humanos.

El suicidio requiere un pensamiento elaborado

Las enfermedades mentales pueden llevar a las conductas destructivas y estas a su vez pueden llevar a la muerte. Aunque eso no necesariamente implica un suicidio. Por ejemplo, un animal deprimido que deja de comer eventualmente puede morir.

Un can que se siente en inminente peligro puede llevarse a sí mismo a una situación que podría matarlo. Una mascota asustada podría salir corriendo y caer de un puente, o ser atropellado por un automóvil de forma accidental, según un estudio de Edmund Ramsden y Duncan Wilson para Oxford. En ninguno de estos casos existe la intención de quitarse la vida, algo que es determinante en la calificación de un suicidio.

Un artículo de Psychology Today señala que para que un animal se quiera suicidar necesitaría entender el significado de la vida y la muerte. Es decir requiere la capacidad de imaginar el futuro y tener conciencia sobre el lugar de uno mismo en el mundo, un tipo de pensamiento asociado únicamente a los humanos hasta ahora.

La publicación también hace hincapié en que los expertos han determinado que la mente de un can funciona de forma similar a la de un niño de dos años. "Los chicos a esta edad no tienen concepto de la vida y la muerte y no hay evidencia de que los perros la tengan".