3 de junio de 2019 00:00

Carapaz, una victoria inolvidable

El nombre de Richard Carapaz está inscrito en el trofeo Senza Fine, después de que el ecuatoriano se coronara como campeón del Giro de Italia. Foto: AFP

El nombre de Richard Carapaz está inscrito en el trofeo Senza Fine, después de que el ecuatoriano se coronara como campeón del Giro de Italia. Foto: AFP

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David Paredes. Enviado a Italia (D)

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Solo el llanto lo venció luego de tocar el cielo. El ciclista ecuatoriano Richard Carapaz ganó el Giro de Italia, luego de 21 intensos días y 90 horas de carrera.

Es el segundo latinoamericano en lograr esta distinción, y el primer ecuatoriano en alcanzar este hito del deporte mundial.

Al llegar a la meta, se detuvo unos segundos en la alfombra rosada y, aún sobre su bicicleta, lloró. Esa emoción infinita no fue interrumpida por nadie. Después de casi un minuto se bajó de la bicicleta y levantó su brazo derecho como el nuevo campeón del Giro de Italia.

El primer abrazo que recibió fue el de doña Ana Montenegro, su madre. Su presencia resultó sorpresiva para Richard, al igual que la de don Antonio Carapaz, su padre. Los progenitores del gran campeón vieron su participación detrás de la tarima de premiación, a través de un teléfono móvil.

“Es una emoción bien grande. No es lo mismo verlo triunfar por televisión en la casa que aquí, en vivo”, dijo don Antonio, quien vestía una camiseta gris conmemorativa del Giro. En sus ojos había señales de
llanto y tras abrazarlo lo envolvió en la tricolor, que más tarde llevó a la tarima de premiación.

Luego abrazó a Tania, su esposa, que vestía con la Maglia Rosa, porque ella tenía la convicción de que su marido, a quien conoció hace diez años en las aulas del colegio, iba a coronarse campeón.

El ecuatoriano ganó la edición 102 del Giro de Italia, tras 21 etapas y 90 horas, 1 minuto y 47 segundos de carrera.


El siguiente turno fue para Santiago y Sofía, sus pequeños de 5 y 2 años, que no entendían la algarabía que había en su entorno. A los dos los llevó de la mano a recibir el trofeo Senza Fine (‘Sin fin’) porque a veces reclaman su presencia en casa. Richard pasa largos periodos en la montaña, entrenándose, o en Europa, compitiendo. Por eso, Sofía y Santiago subieron al podio.

“Aún no soy consciente de lo que significa ganar el Giro. En Ecuador no hay afición al ciclismo. Hace 21 días no creían en mí y ahora veo a un país que ha volcado su atención en mí. Eso es muy especial”, dijo Carapaz. “Eso de convertirse en héroe es algo que te da el deporte. Pero es importante que sepan que, a veces un deportista está arriba, como ahora, que siente el apoyo de todos. Espero que lo hagan también cuando esté abajo”, dijo en la zona de prensa antes de dirigirse al control antidopaje.

Regresó otra vez con sus hijos para abrazarlos. En ellos volcó todo el cúmulo de sentimientos y sensaciones. Ellos seguían sin entender que su padre es el mejor ciclista del Giro, ese certamen centenario que reúne a 200 ciclistas, muchos de ellos campeones del mundo. Sofía y Santiago, ajenos a la algarabía, solo querían tener cerca a su padre.

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