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Los ecuatorianos lloran de alegría por las tres medallas ganadas

Jacqueline Gilces (derecha) muestra la medalla de bronce, en la premiación de los 400 metros, ayer en Abu Dabi. Foto: Martha Córdova / EL COMERCIO

Jacqueline Gilces (derecha) muestra la medalla de bronce, en la premiación de los 400 metros, ayer en Abu Dabi. Foto: Martha Córdova / EL COMERCIO

Jacqueline Gilces (derecha) muestra la medalla de bronce, en la premiación de los 400 metros, ayer en Abu Dabi. Foto: Martha Córdova / EL COMERCIO

Hubo lágrimas en el quinto día de competencias en los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales de Abu Dabi. El cuencano Juan Pugo ganó la medalla de plata en los 3 000 metros del atletismo, mientras que la guayaquileña Jacqueline Gilces logró el bronce en los 400 metros.

Pugo, que había sido descalificado en los 1 500 metros, no quiso llegar primero esta vez. En aquella prueba, le despojaron de la medalla de oro por ser rápido y llegar primero. “Le podía haber ganado, pero le dije que gane él, así le descalificaban como a mí y yo me quedaba con el oro”.


Juan, de 24 años, quedó muy afectado por esa descalificación. Sus entrenadores no le habían inscrito en la categoría correcta, y los jueces lo descalificaron pese a que quedó primero porque tenía una ventaja deportiva con respecto a los rivales de su serie.


Los entrenadores hablaron con él, le ofrecieron disculpas y le pidieron que hiciera su mejor esfuerzo, pero no fue suficiente.


Ayer la estrategia fue que mantuviera un ritmo regular y que no dejara que ningún rival se le escapara por más de 25 metros. Así lo hizo hasta la última vuelta.

Fue entonces cuando le dio alcance el luxemburgués Eike Schroder, que tomó el primer lugar desde el inicio. Pugo tenía mucha fuerza para rematar y llegar primero, pero se frenó un poco. Luego dio su explicación.


Quería llevar a Cuenca dos medallas de oro, pero solo regresa con una de plata. “Es una medalla del Mundial, al fin y al cabo”, dijo con cierto desconsuelo.


Desde la próxima semana se enfocará a entrenarse para el Grand Prix de Sao Paulo. Allá buscará lograr la marca base para buscar un cupo a los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019, que serán entre el 23 de agosto y 1 de septiembre.

“Debo correr en 4 minutos y 10 segundos. En entrenamientos, en Cuenca, he puesto 04.13. Espero lograr el cupo a Lima para luego buscar la clasificación a los Paralímpicos de Tokio, en el 2020. Esos son ahora mis objetivos y me entrenaré permanentemente para mejorar mis tiempos y lograr el cupo para el país”.

Juan pasa ahora a la alta competencia, donde buscará tiempos y marcas del alto rendimiento Paralímpico.


El gesto para Gilces


El caso de la guayaquileña Jacqueline Gilces fue especial. El martes 19 de marzo logró el bronce en la modalidad de 400 metros de atletismo y, tras recibir la correspondiente medalla, lloró.


Había muchas cosas por celebrar: el día anterior y gracias al Programa Atletas Saludables, Jacqueline recibió audífonos nuevos. Ella sufre de discapacidad auditiva y por ende no puede hablar, solo se expresa a través de sonidos guturales y gestos con sus manos.


Desde hace 5 años sus audífonos dejaron de funcionar. Sus padres, de escasos recursos, no podían comprarle unos nuevos. Dejó de escuchar lo poco que le permitían esos accesorios.


El martes 19 de marzo se los puso y fue a la pista con ellos. Con sonidos y movimientos en sus manos dice que sí escucho el disparo de salida y ella partió.


Su reacción de salida fue lenta, pero paso a paso, fue superando rivales. Era una de las más pequeñas, pero entregó todo lo que pudo para llegar a la meta. Le ganaron en la misma línea de llegada.


Con las manos explica que corrió con mucho corazón, porque sus rivales fueron muy fuertes en la carrera. “La medalla es para mi papá y mi mamá. Para todo el Ecuador y para Dios”. Fue allí cuando lloró de emoción y alegría.

Manzano y su bronce


Kevin Manzano ahora sí subió al podio. “No le fallé a mi familia”, dijo el Kevin Manzano ahora sí subió al podio. “No le fallé a mi familia”, dijo el nadador que fue tercero en la modalidad de los 800 metros libres. El quiteño, de 25 años, ganó esa medalla de bronce por un segundo.

Su tiempo fue de 12 minutos, 50 segundos y 78 centésimas, mientras que el candiense Colby Kosteniuk llegó un segundo después.

“Hace cuatro años, en Los Ángeles, gané dos medallas, ahora me voy con una”, dijo el nadador, que tuvo a su lado a su familia. Por ello, cuando recibió la medalla, había alegría pero también llanto.

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