17 de marzo de 2019 00:00

El futbolista de 35 años cuida su estado físico y se vuelve un guía

Dormir la siesta, llegar con anticipación a los entrenamientos y cuidar la musculatura son secretos de jugadores experimentados para mantenerse vigentes

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Redacción Deportes

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Ronald de Jesús trota en soledad por la cancha del estadio Gonzalo Pozo, mientras los argentinos Pablo Burzio y Juan Tévez se ríen recostados sobre unas colchonetas.

Son los últimos jugadores en el césped de la ‘Caldera’ tras la práctica del Aucas, al mediodía del jueves 14 de marzo del 2019. De Jesús se ejercita solo por iniciativa propia, pues siente que sus músculos deben ‘aflojarse’.

A sus 35 años, aprendió a reconocer lo que su musculatura necesita para evitar lesiones como la rotura del tobillo que sufrió hace tres años. También aprendió a dar ejemplo a los jugadores jóvenes.

“Hay que estar en forma, porque te ven y creen que por tu edad ya no puedes rendir”, expresa el mediocampista, quien es el jugador ‘más veterano’ del equipo oriental.

El imbabureño es uno de los nueve futbolistas de ocho clubes de Primera que superan los 35 años, edad en la que se empieza a vislumbrar el retiro. Por el paso de los años y la trayectoria profesional, los técnicos les encomiendan tareas. En ocasiones les solicitan que ayuden a imponer disciplina.

Sergio Panzardo, asistente del DT Eduardo Favaro, le pide usualmente que se acerque a los defensores y dé órdenes para los movimientos tácticos.

Para cumplir esas disposiciones, De Jesús trata de dormir ocho horas diarias y dos adicionales de siesta. En las tardes, también va a la piscina o a hacer caminatas por el parque La Carolina. “Es un error solo quedarse acostado o descansando. Los músculos necesitan relajarse y más aún a mi edad”, cuenta el volante que se vino solo a Quito. Su esposa Fanny Bautista, quien espera un bebé, y sus dos hijos Matías y Zarela se quedaron en Ambato, ciudad en la que el jugador estuvo tres años.

Al volante no le gusta hablar demasiado en el vestuario. Considera que es mejor mostrarse en la cancha. Eso sí, ahí grita y corrige. En ocasiones, sí procura aconsejar a los novatos. A Gregory Anangonó, de 20 años, le dijo que aproveche las oportunidades. El volante empezó a jugar como titular en los últimos cotejos.

A Bryan Sánchez le pidió que no se desesperara por su reciente lesión en la rodilla.

De Jesús llega una hora antes a los entrenamientos. Dice que “hay que ganarle al día”.

Lo mismo hace Luis Fernando Saritama, quien se vinculó esta temporada al Independiente Juniors. A sus 35 años, mantiene la costumbre de llegar con mucha anticipación.

El ‘Sari’ tenía opciones para seguir jugando fuera de Quito, pero él quería quedarse acá por su esposa e hijo, y sus negocios. Se planteaba el retiro hasta que Andrés Larriva y Santiago Morales le pidieron su vinculación al equipo del Valle.

A inicios del año, ambos directivos y el DT Juan Carlos León acordaron buscar un jugador con experiencia que se uniera a un plantel que rebosa juventud: el equipo tiene un promedio de edad de 24 años.

“Necesitábamos un jugador de sus características para que los jóvenes lo observaran. Es contradictorio: ahora los jóvenes pueden prepararse mejor por la tecnología, pero en vez de aprovecharla creen que ya lo han conseguido todo”, reflexiona el técnico.

León suele ponerlo como ejemplo ante sus jugadores, en sus charlas previo a los entrenamientos. Les dice que aprendan de la autodisciplina que se impuso para ganar títulos con Deportivo Quito y llegar a la Selección.

El ‘Sari’ se ubica en la mitad de la cancha e intenta jugar a un toque, ante la velocidad que imprimen sus compañeros. Los jóvenes avanzan como ‘balas’ por los costados.

Cuando hay una pausa, el lojano mira a sus compañeros. A Kevin Becerra se le acercó el miércoles pasado y le habló sobre la rapidez para entregar la pelota. El volante también ha dialogado con Jordan Rezabala, el seleccionado que clasificó al Mundial Sub 20. Le dijo que mantuviera la calma. Que si cumplía una buena campaña podría ir al exterior.

Al argentino Cristian Pellerano se le acercan los juveniles del Centro de Alto Rendimiento del Valle, al mediodía. Lo observan con detenimiento y le dan la mano.

Pellerano, con 37 años, es el jugador de más edad del plantel de Primera del conjunto rayado. Los directivos renovaron su contrato porque consideraron que podía aportar dentro y fuera de la cancha con su juego y sus consejos. “A los jóvenes se les puede contar las cosas que a uno le han sucedido. Cuando eres joven tienes mucho ímpetu por hacer las cosas”, dice el jugador que es un titular fijo con el técnico Ismael Rescalvo, a quien supera por un mes y medio de edad.

‘Pelle’, quien anotó un gol en el último partido de Independiente, procura dormir siete horas diarias. También duerme una hora de siesta cuando su familia se lo permite. Ernestina, de nueve años; Francesca, de seis; y Simón, de cuatro, son sus herederos.

Con ellos, intenta compartir su tiempo en la tarde. Se mantiene en el hogar para rendir en los partidos y mostrar que está vigente a sus 37 años.

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