29 de January de 2012 00:01

El fútbol pasó su gen de padre a hijo

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Los hijos de cuatro futbolistas siguen el ejemplo de sus padres bajo un lema: lo que se hereda, no se hurta. De sus progenitores heredaron el amor por una pelota y, además, el fútbol como su principal profesión.

Los Hurtado, Diego, de 17 años, y Patricio, de 42; los Cevallos: ‘Pepe Pancho’, de 41, y Júnior, de 17; y, los Samaniego; Danilo (47) y Daniel (25), son tres historias que se escriben en Quito. En Guayaquil el clan Gavica (José, de 43 años, y Gilmar, de 19) exhiben un caso similar de ‘genética’.

La formación de los chicos ha sido diferente a las de sus padres. Con un fútbol más competitivo y como un negocio rentable en la actualidad, las dinastías familiares dentro del fútbol se reactivaron con el aparecimiento de nuevos juveniles, que aún son talentos de proyección y, en el caso de Samaniego, ya de consolidación.

De los cuatro casos, en la familia Hurtado hay una particularidad. Ambos son delanteros de oficio y su fisonomía es muy parecida. En cambio, con los futbolistas Cevallos y Samaniego, actualmente, los hijos son jugadores que encontraron su puesto en un lugar de la cancha muy diferente. Guiados por los consejos de sus padres, los jóvenes tratan de mantener la semilla del apellido dentro del fútbol. Aquí sus historias.

La estampa goleadora de los Hurtado en filas de  LDU   

Es el vivo retrato del padre. El semblante de Diego Hurtado, delantero juvenil  de Liga de Quito, es exacto  al de su padre, Patricio ‘Patogol’ Hurtado. La estampa del delantero  Hurtado (padre) nacido en Píllaro (Tungurahua), está en vigencia otra vez.
 Hurtado papá,  quien anotó 69 goles en Liga y pasó por la Tricolor, se ganó el cariño de la hinchada alba con sus goles, aunque entró al profesionalismo con la camiseta de El Nacional, a los 18 años.

La semilla goleadora de Hurtado se reactivó con su hijo Diego, quien anotó su primer gol con la camiseta de Liga en el equipo de primera, hace 15 días, en el partido de presentación.

Diego cumplirá 17 años el próximo 29 de junio. Ha pasado por las divisiones formativas de la ‘U’.

Alfredo Encalada, entrenador que dirigió a Hurtado padre, detalla que hay muchas cualidades  parecidas  entre ambos.

“Se parecen en sus características físicas, en el biotipo,  los movimientos dentro de la cancha. No hay mayores diferencias. Los dos son fuertes”, dice Encalada.

El primer tanto de Hurtado -hijo- fue con un sello auténtico de su padre: gol de cabeza. Aunque de contextura más delgada que su padre, Diego estuvo en la  Sub 12 hasta la 16.
 
La vinculación de Hurtado se dio por intermedio de José Romanelli, un cazatalentos albo. Él fue quien alertó de las cualidades del jugador cuando lo miró en la Liga El Morán, al norte de Quito.

Padre e hijo  hicieron  las formativas en Liga de Quito   
 
A  Daniel ‘Chupete’ Samaniego no solo le quedó el mote de su padre, a quien en  Liga de Quito bautizaron como ‘Chupetín’,  a inicios de los ochenta.

Al habilidoso volante creativo  del Independiente José Terán  también le quedó el dominio del balón  y,  sobre  todo, la pasión por  el  fútbol.  Ambos realizaron las divisiones formativas  en LDU, pero  solo el padre debutó en ese equipo. El ‘Negro’, como también   se le conoce   al ex lateral, debutó en primera en 1982. Tenía  17 años y saltó a la cancha   por disposición de    Ramiro Tobar, ex jugador albo  que dirigió al  club azucena.   

Daniel debutó  a los 19 años  en  la Universidad Católica, en la Serie B.   Jugó en las formativas albas hasta los 18 años, pero no  tuvo chance   de llegar a la profesional.     Lo   hizo  como ‘ camaratta’  en la oncena  del brasileño Paulo Massa en  el 2006.  Luego,  también pasó por el Imbabura y desde el 2008  está en el club de Sangolquí.

Gabriel Yépez,  ex jugador del Deportivo Quito en los ochenta, los conoce. Al padre lo enfrentó  y al hijo  lo tiene cerca, ahora que está  vinculado como entrenador en las reservas del Independiente.  De  Danilo, Yépez recuerda   su técnica y  el buen manejo  de las coberturas. Del hijo,     destaca la astucia para realizar pases de gol.

“Es más rápido,   hábil y técnico que yo. Maneja las dos  piernas y tiene una gran visión de juego.    Aún debe mejorar en aspectos físicos y encarar más”,  asegura  el padre, orgulloso de su hijo.

Cevallos hijo no se colocó los guantes de su padre

La dinastía futbolera de los Cevallos mantiene sus raíces. José Francisco Cevallos Enríquez, identificado en  Liga de Quito como ‘Júnior’, de 17 años, juega  como volante ofensivo.

Él es la huella juvenil de dos figuras que destacaron en el balompié nacional.  El primero, su padre, José Francisco, o  ‘Pepe Pancho’ Cevallos, ahora ministro de Deportes; y, el segundo, su tío Álex Cevallos, ex golero del 9 de Octubre, Filanbanco, Emelec, El Nacional y de la Selección.

Ambos, en su tiempo, fueron arqueros, a diferencia del ‘Júnior’ de la ‘U’, que siempre prefirió ser jugador de campo.

Formado en las barriales y nacido en Guayaquil, Cevallos hijo llegó a la Sub 14 de Liga en el 2008.  Allí jugó 13 partidos. El siguiente año fue su mejor temporada, estuvo presente en 30 partidos. Walter Fiori, DT de las divisiones formativas de Liga, cuenta que el juvenil siempre mostró vocación y gusto por el fútbol.

Cuando Cevallos padre se retiró del fútbol, en el 2011, ambos jugaron juntos en la  despedida. “Le ayudó bastante el estar detrás del arco cuando su padre estaba activo. Aprendió mucho”, dice Fiori. Ambos no pudieron lograr algo: jugar juntos un cotejo oficial.

La cosecha de logros de Cevallos presiona al menor del clan, pero ya hay frutos. Las ‘manos del Ecuador’ fue figura de la Tricolor en la eliminatoria rumbo a la Copa del Mundo de Japón-Corea 2002; 10 años después su hijo marcó los goles para que el combinado Sub 17 vaya al Mundial.



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