Respirando Bienestar

Un espacio para hablar del bienestar que genera la práctica del ejercicio y la alimentación saludable en nuestro día a día. Aquí no hay espacio para solo el atún y la lechuga.

Paola Gavilanes

Paola Gavilanes

Licenciada en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Colabora con Grupo EL COMERCIO desde el 2007. Trabajó en la sección Deportes, Tendencias y Construir. Ahora escribe sobre BIENESTAR. Deportista aficionada y amante de la comida hecha en casa.

¡Te libero y me libero de mis miedos!

La dependencia emocional es una cadena que nos ata a los demás y no nos deja crecer. Foto: Pexels

Ya es hora de que abras tus alitas y empieces a explorar el mundo. Es momento de que lo aprecies con tus propios ojos. Me lo imagino y seguramente tendrá tu esencia: alegre y bastante humano. Obviamente habrá mucho baile. ¡Gózalo

Durante estos años has visto el mundo a través de los míos; uno lleno de desconfianza y con algunos miedos. Un mundo demasiado serio y exageradamente estricto: ¡No toques eso!, ¡Cuidado con aquello!, ¡Ni se te ocurra!

Ya sé lo que dirás cuando me leas; un mundo en el que me esforcé por tenerte sano y salvo, y que por eso me amas tanto como yo te amo.  

Supongo que es el mundo que heredé de mis padres y que ellos heredaron de mis abuelos. ¿Te cuento algo? Nunca me gustó; le faltó vida.  

Por eso al nuestro le agregué una dosis de alegría y muchísimas de amor. Pese a eso estoy consciente de que continué arrastrando cadenas y que te compartí el peso.  

Te libero porque quiero que seas un ser humano seguro y feliz. Que si te tropiezas, te levantes y lo vuelvas a intentar; todas las veces que sean necesarias, independientemente de que si alguien está o no contigo.

Quiero que vueles sin pensar en: “y ¿quién va a cuidar de usted?”. No sé en qué momento te convencí de que serías mi tutor cuando tenga 70-80 años.  Supongo que fue cuando te dije que: si algún día me faltas me muero. ¡Qué manera más extraña de decir te amo!

Luego de leer un montón de textos entiendo que todos esos apegos son el resultado de las herencias y falencias familiares. Repetidos a diario se convierten en una especie de mantra que nos ata y que nos debilita, que asfixia a los que nos rodean. ¿Qué culpa tienen ellos? Yo no quiero eso para ti; tampoco lo habría querido para mí. 

Llevo varios días pensando en esto y finalmente puedo escribirlo. Por fin me siento lista para darte la llave de tu cajita de cristal y para recuperar la mía, porque al liberarte yo también me libero de esos comportamientos molestos que he arrastrado durante mucho tiempo.  

Algunos me han mantenido aferrada a gente, cosas y situaciones poco saludables. Eso no es normal. Lo ideal es ir por el mundo disfrutando de la vida y del amor que nos regalan las personas. Lo ideal es volar con gente que traiga un equipaje ligero.
¿Quién es su destinatario?

Los leo [email protected]