Modo Avión
La inteligencia artificial tiene en la mira a la aviación. Esta ‘ciencia’ gana protagonismo cada día en más campos y el mundo de los aviones es uno de ellos.
En enero pasado, cerca de 80 mujeres participaron en el Primer Encuentro de Mujeres Líderes en la Aviación. La cita reunió a mujeres con distintos cargos de la industria aeronáutica. Desde pilotos hasta altas ejecutivas de Ecuador, Argentina, Colombia y otros países. El evento fue organizado por la Asociación Internacional de las Mujeres en la Aviación (Iawa) y la firma Paz Horowitz Abogados.
Esta es una de esas noticias que nadie quiere que ocurran. Este es un post que se escribe en medio de la conmoción y el dolor, en especial para quienes amamos el fútbol y admiramos el mundo de la aviación.
Se volvió un tema de seguridad aérea. Los problemas que ha presentado el modelo Galaxy Note 7 de Samsung se convirtieron en un asunto prioritario en los vuelos de pasajeros, dentro y fuera del país.
Mientras en Ecuador aeropuertos como el de Cuenca cierran sus operaciones cuando llueve, a escala global la industria aeronáutica continúa en evolución y mueve cifras astronómicas.
Desde el pasado 16 de marzo de 2016 cada vez que usted compra un pasaje aéreo en Ecuador hacia un destino en el extranjero paga USD 50 por la tasa llamada Ecodelta, creada por las autoridades en el 2009.
Tras más de dos años de negociaciones, la aerolínea estadounidense JetBlue inicia sus operaciones en cielos ecuatorianos a partir de este 25 de febrero de 2016. La compañía cubrirá la ruta entre Quito y Fort Lauderdale, ciudad ubicada en el estado de Florida y en donde esta aerolínea tiene su base de operaciones.
Damas y caballeros, estamos por empezar a volar. Por favor carguen la batería de sus smartphones, asegúrense de contar con una buena señal de Internet, ingresen a su cuenta de Instagram y disfruten del vuelo.
Ojitos de Luna come el pasto tranquila. Esta yegua permanece calmada mientras a su alrededor se activa un intenso movimiento. El animal está dentro de un pequeño potrero que se encuentra, a su vez, al interior de un avión de carga 747-400 de la aerolínea holandesa KLM.
En los últimos 10 días he leído abundante información sobre Andreas Lubitz, el copiloto de Germanwings involucrado en el accidente del Airbus A320, ocurrido el pasado 24 de marzo y en el cual murieron 150 personas. Dejo de lado el dolor causado por la tragedia y trato de entender los motivos por los que ocurrió este nuevo siniestro de la aviación comercial.
El pasado 20 de enero, la aerolínea colombiana Avianca realizó su primer vuelo comercial con el Boeing 787 Dreamliner. La nave partió desde Bogotá con destino a Nueva York, con cerca de 230 pasajeros y 10 tripulantes.
Fue suficiente que un avión entre a mantenimiento para que toda la operación de Tame resulte afectada. Sí, estoy hablando del Airbus A330, el más grande de la flota de la compañía estatal y el que cubre la ruta Quito-Nueva York y de los inconvenientes generados por un mantenimiento no programado.
El Señor de los Anillos y El Hobbit me hipnotizan. Hace 10 años, cuando la primera trilogía de Peter Jackson, basada en los libros de J.R.R. Tolkien, llegó a los cines, vi al menos cuatros veces cada una de las entregas. También leí los libros. Y hace dos años cuando Jackson nos trajó la historia de Bilbo Bolsón, volví al cine para disfrutar de la magia de la Tierra Media.
Hace algo más de un mes surgió un viaje de trabajo al oriente ecuatoriano y un compañero de sección fue designado para cubrir un recorrido por el proyecto Coca Codo Sinclair. El traslado fue en avión, desde Latacunga hasta Tena. El vuelo de ida fue en la mañana y el de regreso a eso de las once de la noche.
El entretenimiento a bordo marca la diferencia entre un vuelo entretenido y uno aburrido. Películas, música, cámaras externas, son parte de la lista a la que ahora llegan innovaciones que incluyen redes sociales y el geoentretenimiento.
Los aeropuertos y sus pistas están llenos de anécdotas, de historias que cruzan la línea de lo imaginario y de la fantasía para convertirse en relatos que se cuentan de generación en generación.
¿Hablas bien inglés? ¿Tienes visa a EE.UU.? Con esas dos preguntas de mi jefe empezó lo que sería el viaje en avión más largo que me ha tocado vivir. Ese fue el principio de una aventura que me llevó hasta Corea del Sur.
Me fascina volar en avión. Y también me aterra. Puedo pararme en la calle para contemplar un avión en el cielo tratando de identificar el modelo y la aerolínea. Puedo distinguir, con facilidad, el zumbido que producen estas fantásticas y, en ocasiones, terroríficas máquinas; de hecho, de mi niñez recuerdo que cada domingo, entre las diez y diez y media de la noche escuchaba, mientras intentaba dormir, un avión en los cielos de mi natal Cuenca y me imaginaba si venía desde Perú o si volaba hacia Chile o Argentina. Pasar cerca del aeropuerto y mirar esos gigantes de acero y aluminio listos para despegar es un gusto especial.