Es una columna que incluirá información sobre temas relacionados con seguridad y justicia. Otros artículos del autor: http://bit.ly/gTipanluisa Twitter: @ECtipanluisag
Geovanny Tipanluisa
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador. Tiene 20 años de experiencia en periodismo. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2003 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente es Editor de Seguridad

Frontera violenta

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Martes 23 de febrero 2021

Lo que ocurre en la frontera norte debiera preocupar a todos. En los últimos días se ha perpetrado una serie de hechos violentos. En una pequeña parroquia de San Lorenzo-Esmeraldas, narcos quemaron una avioneta que llevaba droga. Intentaron eliminar toda evidencia.

En Sucumbíos, los militares desmantelaron un gigante campamento que tenía la capacidad de elaborar hasta cuatro toneladas de cocaína mensualmente. ¡Increíble!

Los narcos operaban con horno de presión, calentadores de químicos, sosa cáustica, cal blanca, prensas hidráulicas, bombas de agua, compresores de aire, gasolina, etc.

En esa misma provincia, armados que se autodenominan Comandos de la Frontera se infiltraron en el país y dentro de la selva prepararon espacios para entrenamiento, descanso, abastecimiento, almacenamiento de víveres y de armamento. Preparaban toda la logística que les permitía ejecutar sus operaciones clandestinas.

En Carchi, el Ejército reforzó sus operaciones luego de que dos policías colombianos fueran asesinados cerca a Ecuador.

Los soldados fueron movilizados hasta el límite internacional para evitar que armados crucen a territorio ecuatoriano.

Los destacamentos se encuentran en alerta. Las Fuerzas Armadas están ahí, en primera línea. Trabajan con toda su capacidad operativa. ¿Pero la tarea en esas zonas solo depende de los militares?

En el 2018, cuando disidentes de las FARC desataron una ola de violencia que terminó con el asesinato de 10 ecuatorianos, este Gobierno ofreció que todo el Estado se trasladaría a la frontera. ¿Lo hizo? Parecería que no.

La violencia no ha cesado. El año pasado, en San Lorenzo asesinaron al comisario municipal y a un funcionario judicial. Atacaron con armas de fuego a policías y a un juez.

Los servicios de Inteligencia de la Policía señalan que en este punto actúan tres mafias dedicadas al sicariato y al narcotráfico.

En el poco tiempo que le queda, esta administración está obligada a actuar. Hágalo.