Foto: D'Bone Collector Museum

La ballena hallada muerta, en Filipinas, tenía en su interior costales de arroz. Foto: Cuenta de Facebook D' Bone Collector Museum

Miércoles 20 de marzo 2019

El plástico sigue matando especies del mar, ¿por qué las ballenas lo comen?

Estefanía Velasco
Redactora.

El hallazgo de una ballena muerta, en Filipinas, el 16 de marzo del 2019 con 40 kilos de plástico en su interior trae de vuelta el tema de los desperdicios plásticos que circulan en el mar y cómo estos afectan a los animales marinos.

En el estómago de la ballena, según personal de la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de Filipinas se encontró: fundas de compras, 16 costales de arroz y una lona de plástico utilizada en plantaciones de banano, pero no es el único caso.

En noviembre del 2018, el cadáver de un cachalote con seis kilos de plástico fue encontrado en Indonesia. En Taiwán, tres ballenas francas pigmeas, que están en peligro de extinción, murieron al tener 18 bolsas plásticas en su tracto digestivo. En España, otro cachalote con 64 libras de plástico y basura en su interior fue encontrado muerto, en febrero del 2018. Por casos como los mencionados surge la pregunta ¿por qué los animales que habitan el mar comen plástico?

Daniela Pareja Mejía, bióloga, explica que “el problema del plástico va desde animales pequeños, como los filtradores, que abren y cierran su boca para alimentarse de lo que está en el suelo del mar, hasta animales grandes como las ballenas”. Los animales utilizan sus sentidos para comer; las aves como los albatros utilizan el olfato, las ballenas y delfines la eco localización y las tortugas la visión para alimentarse, sin embargo, ellos “no pueden distinguir su alimento del micro y macroplástico que se encuentra entre la comida que ingieren”, dice Pareja.

El microplástico constituye las piezas pequeñas generadas de plásticos más grandes que se han degradado en el océano con el paso del tiempo y que se encuentra flotando en todo el mar, menciona Word Animal Protection. Es por ello que las ballenas cuando abren la boca para alimentarse de krill, un pequeño crustáceo parecido al camarón, también comen todos los desechos plásticos que se alojan en el mar.

La bióloga asegura que “el plástico no los mata rápidamente, sino que poco a poco les va afectando a sus sistemas nervioso, respiratorio, reproductivo”. Asimismo, una publicación sobre los efectos de los residuos plásticos en los animales de la organización Rainbow Light señala que “cuando se ingiere plástico este se puede alojar en la tráquea, obstruyendo el flujo de aire o cuando las aves intentan regurgitarlo para alimentar a sus polluelos causa asfixia”.

“Una vez en el tracto digestivo, los residuos plásticos pueden bloquear el tracto o acumularse en el estómago, produciendo una falsa sensación de plenitud, que hace que el animal deje de comer, lo que provoca una malnutrición a medida que avanza y lentamente muere de hambre”, concluye la publicación de Rainbow Light.

No solo las ballenas y los animales marinos están consumiendo plástico, sino que “hay peces de consumo humano que también se alimentan de este material, por lo tanto a lo largo de la cadena alimenticia todos estamos comiendo plástico”, afirma Pareja.

Un estudio del consumo de plástico en humanos fue presentado en Viena en octubre del 2018. Personas de Europa, Rusia y Japón fueron analizadas y en sus heces se encontró microplásticos que, según los científicos, aparecieron porque los voluntarios comieron productos del mar.