Noches y madrugadas, críticas en la violencia intrafamiliar

En Conocoto, mujeres voluntarias realizaron una activación sobre las Warmi Pichincha. Fotos: Carlos Noriega / EL COMERCIO.

La voz de menores de edad pidiendo ayuda, desesperados, con gritos de mujeres y el sonido de cosas rompiéndose de fondo. Es una de las vivencias que se registran a diario en el ECU-911 en Quito. Las noches y las madrugadas son momentos críticos para personas que viven violencia intrafamiliar.

Los datos del 1 de enero de 2019 al 30 de septiembre de 2022 dan cuenta de que entre las 19:00 y las 23:00 se gestionaron 27 973 emergencias intrafamiliares (físicas, psicológicas, sexuales). Esto indica que tres de cada diez atenciones de este tipo se dan en esta franja horaria. Los sábados y domingos son los más complejos.

Experiencias y protocolos

Francisco Aguirre es evaluador zonal de operaciones del ECU-911. Se encarga de recibir, valorar y direccionar las llamadas de emergencia. Los pedidos de niños o niñas han calado su corazón. “Son llamadas desgarradoras”.
Él y el resto de colaboradores laboran en turnos rotativos. En cada uno reciben las alertas de violencia intrafamiliar o de género.

Según Aguirre, hay una mayor tendencia a partir de las 20:00 y se acentúa en las madrugadas. El reporte se evalúa y se transfiere a personal de la Policía Nacional, se llena una ficha y se envía al territorio para la atención.

La georreferenciación, el historial de llamadas y las ubicaciones móviles están entre las herramientas para responder.
Las cámaras de videovigilancia se suman a esta labor. Franklin Carcelén es parte del equipo de monitoreo y ha sido testigo de más de una escena de violencia.

Tiene presente la imagen de una pareja conversando en un espacio público, en la madrugada, cuando el hombre comenzó a agredir a la mujer. Policías acudieron al sitio luego de recibir la alerta, que incluye una ficha con el prefijo VG. Ella optó por no denunciar y el hombre quedó libre.

Corrobora que el grueso de las emergencias se da en las noches y madrugadas, en espacios como calles y parques. Han identificado que los efectos del alcohol son parte de las historias.

El Distrito Metropolitano se encuentra cubierto por 700 cámaras de videovigilancia del ECU-911 y 334 dispositivos de seguridad visual del Cuerpo de Agentes de Control de Quito. Además, hay 29 puntos de megafonía IP.

Propuestas que apoyan

Así como desde el ECU-911 se articula la atención, las promotoras de derechos trabajan en prevención y acompañamiento para erradicar la violencia de género. Son 150 mujeres voluntarias, quienes que se capacitaron de la mano de la iniciativa Warmi Pichincha, impulsada por la Prefectura.

La propuesta tiene, además, seis centros: plaza De la República, Calderón, Solanda, Alangasí, Los Bancos y Conocoto. En este último se encuentran 30 promotoras que recorren el sector para compartir información sobre prevención y atención de casos de violencia de género. Son un soporte.

Mujeres son promotoras de derechos para prevenir y actuar ante violencia. Reciben capacitaciones en varias te­máticas.

Carola Íñiguez, directora de Igualdad de Género de la Prefectura, detalla que en la provincia, según la última encuesta de relaciones familiares (2019), 76 de cada 100 mujeres han vivido violencia. En un mapa de femicidios, levantado con la organización Aldea, identificaron que cada 17 días ocurrió un femicidio.

Los agresores fueron principalmente jóvenes, entre 20 y 25 años. La orfandad es una de las consecuencias graves. En Pichincha, entre 2014 y el 31 de diciembre de 2021, 181 hijos e hijas quedaron en esta situación.

Warmi Pichincha cuenta con la línea 166, de guía y emergencia, que opera 24/7. El mayor número de llamadas llega de sitios como Solanda y Chillogallo, así como Calderón. Pueden llamar quienes viven o conocen casos. Si el timbrazo se da en la noche o la madrugada, coordinan con el ECU-911 o directamente con la Policía del sector, con apoyo de las promotoras de derechos.

Por seguridad, ellas no atienden directamente la emergencia, pero sí hacen un acompañamiento. Han recibido pedidos de auxilio de mujeres atacadas con armas. Durante la pandemia, cuando muchas mujeres estaban encerradas con sus agresores, se habilitó un código de ayuda: llamaban y pedían una “canasta roja”.

Ya son tres promociones de promotoras y está abierta una nueva convocatoria, que incluye 40 horas de capacitación y está previsto que arranque el 31 de octubre. Evelyn Ruiz, de 32 años, es promotora en Conocoto. Por años experimentó violencia psicológica.

La obstetra se casó a los 25 y su despertar llegó cuando su hijo pequeño le dijo: “¿Mami, las mujeres solo sirven para la casa?”. No debía ejercer su profesión y dedicar su vida al hogar. Esta fue la consigna por años. Ahora, dice, sabe que está bien “si es por decisión y no por imposición”.

Junto a sus compañeras comparte el mensaje en cada recorrido por Conocoto, en cada activación, portando un chaleco morado, para ayudarse entre todas.


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