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‘Rehenes’, el libro que revela por qué fueron asesinados los tres periodistas de EL COMERCIO en la frontera

María Belén Arroyo (derecha) y Arturo Torres entregaron un libro a Gina Benavides, defensora del Pueblo; Guadalupe Bravo, madre de Paúl Rivas; Galo Ortega, padre de Javier Ortega, y Cristhian Segarra, hijo de Efraín Segarra, en la USFQ. Foto: EL COMERCIO

María Belén Arroyo (derecha) y Arturo Torres entregaron un libro a Gina Benavides, defensora del Pueblo; Guadalupe Bravo, madre de Paúl Rivas; Galo Ortega, padre de Javier Ortega, y Cristhian Segarra, hijo de Efraín Segarra, en la USFQ. Foto: EL COMERCIO

María Belén Arroyo (derecha) y Arturo Torres entregaron un libro a Gina Benavides, defensora del Pueblo; Guadalupe Bravo, madre de Paúl Rivas; Galo Ortega, padre de Javier Ortega, y Cristhian Segarra, hijo de Efraín Segarra, en la USFQ. Foto: EL COMERCIO

“Aunque Guacho tenía una línea de contacto fluida con un Mayor de la Policía, se abrió otro canal de diálogo para la negociación con miras a liberar a los cautivos. Esto causó una demora de cinco días, en medio de amenazas constantes de matar a los rehenes”. La cita es una de las revelaciones del libro ‘Rehenes ¿por qué ejecutaron a los periodistas de EL COMERCIO?’, escrito por Arturo Torres y María Belén Arroyo, presentado la noche del 31 de enero del 2019 en la Universidad San Francisco de Quito.

El libro es la primera investigación periodística que documenta qué condujo al secuestro de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra el lunes 26 de marzo del 2018, en la frontera de Ecuador con Colombia, y qué desencadenó su asesinato en abril del 2018 en manos del autodenominado frente Óliver Sinisterra, comandado por Walther Arizala Vernaza, alias ‘Guacho’. Se recogen documentos, fotografías, testimonios de disidentes, entrevistas con agentes del Estado, trabajo de campo y otros elementos recabados en Ecuador y Colombia.

El testimonio de un dirigente de Mataje revela que Javier Ortega lo llamó el domingo 25 de marzo, un día antes del secuestro, y que él se encontraba en Ibarra. “Entonces, (Javier) me comentó que él iba a intentar ingresar el lunes, porque quería hacer tomas en la población (…) Y conversar con la población”. 

El dirigente luego señala que Javier Ortega lo escribió por WhatsApp la mañana del lunes 26. “Entonces me dice: Presidente, yo estoy ya preparándome, porque vamos a hacer el intento a ver si podemos cruzar el control (…). Le indiqué que yo no estaba en San Lorenzo”.

Después de desayunar, exactamente a las 08:34 del lunes 26 de marzo, Javier llamó a su celular al contralmirante John Merlo, el más alto oficial de las Fuerzas Armadas en la zona y comandante del Mando Único, para pedirle que le autorizara ingresar a Mataje, dentro de Ecuador, reza en el libro. Entonces, el equipo periodístico avanzó hacia el control de la Marina ubicado a dos kilómetros de la frontera con Colombia, en la vía San Lorenzo – Mataje.

En el retén, los uniformados señalaron a los periodistas que no podían pasar a Mataje. “Sin embargo, afirmaron tener la autorización de ingreso al lugar de mi contralmirante John Merlo, por lo cual se dio parte a usted de la novedad y la petición de los solicitantes; minutos más tarde me confirmó la autorización de ingreso de los periodistas”, escribió el alférez de Fragata Alexander Prado, jefe del destacamento, en el oficio ALFG-IM-APC-2018-004-O, al comandante de Batallón de Infantería San Lorenzo (Bimlor), Luis Kohn Becerra, se revela en la investigación de Arturo Torres y María Belén Arroyo.

Javier, Paúl y Efraín pasaron el control de la Marina a las 09:03 del 26 de marzo y se dirigieron a Mataje, parroquia del cantón San Lorenzo de Esmeraldas fronteriza con Colombia. Arturo Torres y María Belén Arroyo resaltaron el divorcio entre la información que manejaba el Mando responsable de la seguridad en la zona, desde San Lorenzo, cabecera cantonal, y los militares desplegados en el retén a dos kilómetros de Mataje. Estos últimos sabían del peligro y los dejaron pasar. ¿Cómo el Mando no estaba al tanto del riesgo real?

El trabajo de investigación, apuntaron los autores, permite determinar que el asesinato del equipo de prensa no se produjo el 11 de abril, cuando circuló un comunicado del grupo disidente, ni el 12 de abril, cuando RCN de Colombia entregó a la FLIP fotografías de los cadáveres. Los periodistas fueron ejecutados el sábado 7 de abril del 2018, en medio de una noche lluviosa, después de que se rompiera el hilo de comunicación abierto para la negociación y ‘Guacho’, sin recibir certezas por la liberación de sus tres hombres, dijera qué iba a hacer.

Una de las revelaciones del documento de Arturo Torres y María Belén Arroyo es, precisamente, por qué mataron a los periodistas. Otras son cómo se produjo el secuestro, por qué no se concretó la liberación a las 48 horas si sus captores tenían la voluntad de hacerlo; cómo fue la negociación con ‘Guacho’ durante el secuestro; qué acciones paralelas de agentes de Ecuador y Colombia se efectuaron; qué precipitó la ejecución del equipo de prensa aquella noche lluviosa del sábado 7 de abril del 2018; qué pasa en la frontera.

En la presentación del libro, con un teatro Calderón de la Barca lleno en sus dos bandejas, Arturo Torres y María Belén Arroyo apuntaron: El secuestro del equipo de prensa ocurrió en Mataje, Ecuador, y no en Colombia. Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra llegaron a esa población dentro de un proceso sistemático de reportería hecho por diario EL COMERCIO en la frontera desde el 27 de enero del 2018, cuando se produjo la explosión de un coche bomba en el cuartel de Policía de San Lorenzo, cumpliendo relevos de equipos cada semana. 

Los autores enfatizaron en que aquel coche bomba, el ataque a los infantes de Marina que dejó cuatro militares muertos, la desaparición de un soldado en Tobar Donoso y el secuestro de los periodistas y de la pareja Óscar Villacís y Katty Velasco no están desconectados.

Desde enero del 2018 se abrió un canal de comunicación por WhatsApp entre ‘Guacho’ y un Mayor de la Policía. A través de ese hilo, el disidente exigió de forma permanente la liberación de tres hombres cercanos y estratégicos en su organización: Cuco, Tobón y Cuajiboy. Los tres fueron capturados el 12 de enero del 2018 en Mataje, por tenencia de armas y explosivos.

Al día siguiente, el Mayor de la Policía recibió un mensaje pidiendo la liberación. Fue el inicio de un intercambio de mensajes, incluido una llamada telefónica directa, en una comunicación que escaló hasta amenazas, que luego se cumplieron sin que fueran prevenidas, como el atentado en San Lorenzo, advertido días antes por esa línea de comunicación.

La misma falta de prevención se documentó en marzo del 2018, días antes de los secuestros del equipo periodístico y de la pareja, cuando ‘Guacho’, sin respuestas por sus tres hombres, advirtió al Mayor que asesinaría a periodistas, vendedores ambulantes y agentes de Inteligencia que aparecieran en la frontera.

En la presentación, los autores preguntaron: ¿Las advertencias por ese canal llegaron hasta las altas autoridades con poder de decisión? El libro ‘Rehenes ¿por qué ejecutaron a los periodistas de EL COMERCIO?’ documenta qué ocurrió.

Arturo Torres y María Belén Arroyo resaltaron que la tarea de los periodistas es investigar, contar historias, informar, pero no ser jueces o fiscales ni ser el centro de la noticia. Pusieron su libro a disposición de las autoridades, como insumo para que se investigue y esclarezca el crimen de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, a cuyos familiares dedicaron su trabajo.

Arturo Torres y María Belén Arroyo son periodistas de investigación ecuatorianos con más de dos décadas de trayectoria. El pasado martes 29 de enero del 2019 obtuvieron el máximo galardón del Premio Eugenio Espejo de periodismo, por la investigación del caso Odebrecht. El libro ‘Rehenes’ se encuentra en la librería Lobo Lunar y en la librería Rayuela, en Quito.

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